"Desde hace más de 30 años hemos pasado una situación social dolorosa ante el cierre de las minas", le dijo Fresno Le ofreció más presentes el párroco del Valle pero al Papa argentino le llamó la atención aquella lámpara y después de escuchar la explicación preguntó: «¿Y es para mí? Pues muchas, muchas gracias».
Fue para Manuel Fresno —natural de Cabreros del Río y párroco «de Olleros y doce pueblos más» después de haberlo sido en la Colegiata de Arbas— el momento más emotivo de la semana que lleva disfrutando en Roma como regalo de sus feligreses con motivo de sus bodas de oro sacerdotales. «Mi gran ilusión ha sido la de poder acercarme a la sede de Pedro, dar gracias a Dios con motivo de mis 50 años de Sacerdocio y concelebrar con usted en la Santa Misa», le explicó Fresno al Papa en el encuentro personal que mantuvieron.
Es una expresión habitual de la conversación entre católicos pedir que «Dios ilumine al Papa» a la hora de tomar decisiones; desde este martes el actual, Francisco, tendrá el refuerzo de una lámpara minera, para que no se olvide de las vicisitudes de lugares como el Valle de Sabero, golpeado por el cese de la actividad minera.
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