Cármenes sabe a trabajo artesano, a la despensa de antaño, a los guisos a fuego lento, a la música popular, al ganado criado en la montaña leonesa, y al colorido de los pendones leoneses recortando el cielo. Esa es la esencia y el resumen de la XXV Feria Tradicional de la localidad, que este domingo coronaba sus bodas de plata en una completa jornada que coincidía además con la celebración de la Virgen del Pilar.

El recinto ferial, ubicado en el pabellón municipal, fue el gran eje de la jornada. Allí, se desarrollaba el mercado artesano y agroalimentario con puestos de forja decorativa, cuchillería, cuero, cestería, helados artesanos, miel y productos apícolas, quesos, hornazo, panadería y dulces, embutidos, helados artesanías, bisutería, acuarelas, jabones y cosmética natural, una pulpería, así como un stand con información turística y otro de la asociación Por dos pulgares de nada. De manera paralela, se pudo visitar en los aledaños una selección de ganado bovino y equino.

En torno a las 12:30 horas llegaba la inauguración oficial de la muestra, en el atrio de la iglesia. El pregón a cargo de Ángel Fierro del Valle y la actuación y pasacalles con el grupo de gaitas Zarzagán redondearon el programa matinal que contó, además, con exhibición de pendones de la provincia de León y paseos a caballo.
La nota gastronómica estuvo marcada, un año más, por la popular degustación de un plato típico de la montaña que ya se ha convertido en una de las señas de esta feria: la caldereta de cordero.
Por la tarde, la programación seguía con el espectáculo ecuestre ‘Flamenqus’ con el Grupo Embrujo.