Con toda la solemnidad que requiere una visita tan especial, al mediodía se celebró una eucaristía presidida por el rector de la Basílica de la Encina, Antolín de Cela, a la que asistieron representaciones municipales de los ayuntamientos de La Bañeza, Riego de la Vega, Palacios de la Valduerna y Villamontán, además de los cabildos y directivas de cofradías, asociaciones y movimientos de apostolado locales. Fue, en palabras de los sacerdotes del arciprestazgo, una celebración religiosa en la que se puso de manifiesto «el amor de los pueblos de la comarca bañezana a María en la advocación de la Virgen del Castro».
Después, aunque inicialmente no estaba previsto en el programa y gracias a la insistencia de los pueblos de la Valduerna, se formó una comitiva encabezada por el Pendón de La Bañeza para devolver a la Virgen a su templo en una procesión que atravesó esta zona donde tanto cariño se profesa a la talla mariana de estilo románico y coronada canónicamente hace ahora poco más de un año. A lo largo de los once kilómetros que separan la Plaza Mayor de La Bañeza y el Santuario de Castrotierra no faltaron momentos para la música popular –especialmente en el tramo de los pendones– ni para los rezos y los cánticos litúrgicos –en el entorno de la Virgen, portada a hombros por decenas de fieles– cerrando el cortejo.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.