Teodoro Valbuena y Pedro Puente: 50 años 'casados' con la Iglesia

Los dos sacerdotes leoneses han sido homenajeados en el Seminario por sus bodas de oro, junto a tres curas que cumplían 25 años desde su ordenación

David Iglesias y Laura Pastoriza
10/05/2023
 Actualizado a 10/05/2023
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Muchas cosas han cambiado desde 1973, tanto dentro como fuera de la Iglesia, cuando Teodoro Valbuena y Pedro Puente entraron oficialmente en la vida sacerdotal. Dos curas leoneses ordenados hace 50 años y que este miércoles han sido los protagonistas de un homenaje en el Seminario Mayor de San Froilán, acompañados del Obispo de León y otros dos sacerdotes que cumplían sus bodas de plata desde que estrenaron la sotana.

En 2023 la vida sacerdotal es otra totalmente distinta y más difícil, porque la sociedad es menos religiosa que hace décadas. Eso sí, Teodoro Valbuena asegura que a pesar de los cambios, llega a sus bodas de oro con el compromiso pastoral intacto: "es otra época y otro mundo, pero los valores del cura que está al servicio de la gente son bonitos y fundamental en nuestro mundo, aunque a veces dé la impresión de que los curas somos una especie en peligro de extinción, aunque a esos ahora se les cuida mucho".

El sacerdote Teodoro González ha pasado en estos 50 años por diferentes destinos, entre ellos Toral de los Guzmanes y Cistierna, y ahora, pertenece a la agrupación parroquial San José, que engloba seis parroquias de los Ayuntamientos de León y Villaquilambre. Si echa la vista atrás, tiene claro cuál fue su mejor etapa: "Mi primer destino fue Casares de Arbás y yo no conocía ese pueblo, pero los dos años primeros fueron los dos años más felices de mi vida con aquella gente".

50 años de vida dedicada a la Iglesia y a la sociedad tiene también sobre sus espaldas Pedro Puente, conocido en León como el cura de los gitanos, por ser el promotor del Hogar de la Esperanza y siempre vinculado a la Fundación Secretariado Gitano. También a la ONG Accem, asentada en el ámbito nacional y dedicada a ayudar a los migrantes. Y es que la mayor parte de su vida eclesiástica ha estado fuera de la propia Diócesis, excepto los últimos años en los que ha sido vicario de asuntos económicos y sociales, y ha encabezado las obras del Museo Diocesano y de la Semana Santa o la Residencia Sacerdotal, para curas jubilados y ubicada en la calle Obispo Almarcha, de la que se siente "muy orgulloso".

Ahora, con 78 años, Pedro Puente anuncia que se va de misionero a África: "me toca descansar, estoy libre para marcharme mañana y que no sepan de mí, de lo mucho que viajé no he puesto nunca mis pies en África, y me marcho para Mozambique". El sacerdote irá allí con unas religiosas, a las que defiende como "trabajadoras de la Iglesia", sin apoyar que las mujeres puedan formar parte del sacerdocio. Considera esta labor como algo exclusivo de los hombres, aunque no duda en afirmar que los laicos "deberían tener una participación más activa en la vida de la Iglesia".

Homenaje a cinco sacerdotes


Unas bodas de oro celebradas este miércoles, día de San Juan de Ávila, patrono del Clero, y que, como en toda celebración religiosa, comenzaron con una misa en la capilla del Seminario Mayor de San Froilán, ya después con un centenar de personas de la Diócesis arropándoles en un acto literario, musical y festivo en el salón de actos, presidido por el obispo Luis Ángel de las Heras y el coordinador del clero en León, Nicanor Martínez.

El homenaje fue también para tres curas que celebraban sus bodas de plata, 25 años desde que cantaron misa. José Ángel Morán, que no estaba presente, Juan Ignacio López y Ángel Julio Sahagún. Este último atrajo todas las miradas por su aspecto poco habitual en lo que la sociedad entiende como un cura, pues quien apareció ante la prensa era un hombre relativamente joven, con sus 50 años, vestido sin alzacuellos y con tatuajes en cuello y brazos.

Nacido en Valdearcos, Ángel entró al seminario algo tarde para lo que era habitual anteriormente, con 21 años, hizo la mili, fue capellán en el ejército y ahora se encarga de 11 pueblos en el entorno rural de Santas Martas, lo que suponen unos 300 feligreses. Allí ejerce "una pastoral casi de cocina, estar con la gente de los pueblos y acompañarles". Cuando él llegó a los pueblos, añade, "era distinto, una pastoral más de cristiandad, tocabas y todo el mundo iba a misa". El futuro del clero lo ve "difícil", pero tiene claro que solo pasa "por la cercanía" a la gente y especialmente a los jóvenes, porque "si no llegas a ellos, el salto generacional está perdido".

El agradecimiento se hizo extensible en el recuerdo in memoriam para otros seis curas, ya fallecidos, que también habrían celebrado este año sus bodas de oro con la Iglesia: Benito Mariano Bermejo, Francisco Javier Carande, Juan José Cuevas, José Manuel Fernández, Jesús Fernández y Antonio Recio. 
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