Un tendedero para recordar a las mujeres de antes

La plaza de La Vecilla acoge durante toda la semana una pequeña 'performance' para recordar a las mujeres de los pueblos que sostuvieron su vida

05/03/2026
 Actualizado a 05/03/2026
Imagen que presenta estos días La Vecilla
Imagen que presenta estos días La Vecilla

Esta semana, quien pase por la plaza de La Vecilla encontrará algo poco habitual: un tendedero atravesando el aire entre los árboles. No cuelgan en él camisas ni sábanas, sino mandiles, paños de cocina, fotografías antiguas y algunas frases que invitan a detenerse un momento.

Es una pequeña performance realizada con motivo del 8 de marzo, el Día Internacional de las Mujeres. Una acción sencilla, hecha con la colaboración de varias vecinas del municipio, que busca recordar algo que a veces se olvida cuando hablamos de igualdad: que las mujeres de antes también fueron feministas, aunque nunca utilizaran esa palabra.

Durante siglos, las mujeres de nuestros pueblos sostuvieron la vida. Trabajaron en el campo, cuidaron de las familias, mantuvieron las casas en pie y sacaron adelante generaciones enteras en tiempos mucho más duros que los actuales. Lo hicieron casi siempre en silencio, sin reconocimiento público, sin discursos, sin pancartas.

No lo llamaban feminismo. Lo llamaban salir adelante.

El tendedero de la plaza es un homenaje a esa memoria cotidiana. Cada mandil podría contar una historia. Cada fotografía guarda la imagen de una mujer trabajando, criando, resistiendo. Cada paño recuerda esas manos que, mientras lavaban, cocinaban o cosían, también estaban sosteniendo un mundo.

El feminismo, a veces, se presenta como algo nuevo, como una idea llegada desde las ciudades o desde los libros. Pero en realidad tiene raíces mucho más antiguas. Está en las abuelas que levantaban la casa antes de que amaneciera, en las madres que trabajaban dentro y fuera sin descanso, en las mujeres que aprendieron a ser fuertes porque no tenían otra opción.

Antes de que existieran los discursos, ya existía su fuerza.

Por eso este pequeño tendedero no es solo una instalación simbólica. Es también una forma de mirar hacia atrás con respeto y reconocer que muchas de las conquistas de hoy están construidas sobre el esfuerzo silencioso de quienes nos precedieron.

La instalación permanecerá en la plaza durante toda la semana, como una invitación a pasear, a detenerse un momento y a recordar.

Porque la historia de nuestros pueblos también está escrita en los mandiles que tendían nuestras abuelas.

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