En un año, la subida es de unos 75 céntimos para el gasóleo a y de un euro para la gasolina 95, subidas en torno al 70% en ambos casos, con una tendencia que va al alza.
Como ha quedado probad por Esade, la bonificación del gobierno de 20 céntimos por litro no ha sido efectiva, puesto que las estaciones de servicio han elevado los precios para hacer frente al adelanto de esa bonificiación sin perder liquidez. La escuela de negocios apunta a una mejor gestión del sistema para evitar que los puntos de suministro asuman el anticipo de la bonificación y esta resulte efectiva. Sí destaca Esade, que las gasolineras propias de las compañías petroleras han registrado menores subidas por su mayor músculo financiero. Así, llenar el depósito es ahora unos siete euros más caro que cuando se comenzó a aplicar la bonificación. El de gasolina 95 cuesta unos 120 euros, 100 euros el de diésel.
Con estas cifras, el coste de los desplazamientos se ha disparado para los trabajadores y para las flotas de las empresas, en detrimento del ahorro (losque pudieran), de los beneficios (los que los tuvieran) y, en general, de la viabilidad de los proyectos vitales y mercantiles de gran parte de la sociedad.
Qué lejanos parecen los comienzos del 2020, prepandemia, cuando el gasóleo a estaba de media a 1,26 y la gasolina 95 a 1,37 en las estaciones de servicio de la provincia.
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