Está a punto de cumplir un siglo, lo hará el próximo 2026, y se puede decir que cumple un siglo tanto repartiendo felicidad a los leoneses como repartiendo felicidad leonesa a los que nos visitan. El Serranillo es sinónimo de tradición y de calidad en la misma medida. Su escaparate es un auténtico espectáculo para los sentidos, para la vista, para el olfato y, como no podía ser de otra manera, para el paladar.
Algunos de esos productos leoneses que se podría considerar embajadores de esta provincia tienen en este veterano negocio su mejor hogar. Nació cuando Tomás Hernández "El Serranillo" y su mujer, Simona Hernández, llegaron a León procedentes de un pueblecito de la provincia de Ávila llamado Serranillos, trayendo consigo unos excelentes productos que pronto adquirieron fama en toda la provincia.
Fue tal la calidad y aceptación de los productos que trajeron que, sin ser algunos autóctonos de la zona, se convirtieron con el paso del tiempo en productos típicamente leoneses. El pimentón, las aceitunas, los frutos secos, el bonito en escabeche, el verdel, las sardinillas... El negocio no ha parado de crecer y, desde su tienda original situada junto al Mercado del Conde Luna, ha ido expandiéndose hasta completar en la actualidad otros dos establecimientos, uno en la plaza de la Inmaculada y otro en República Argentina.
El Serranillo ha sabido modernizarse, de la mano de Juan Dopico, nieto de Tomás y Simona y, por tanto, tercera generación de un negocio que puede presumir de ofrecer el auténtico Sabor de León a sus clientes. Ha ido incorporando nuevos productos que, como los que trajeron en su día sus abuelos, ya forman parte de la memoria gastronómica leonesa.