Babia sigue encontrando nuevas formas de convertir su paisaje en una oportunidad. La presentación este jueves en la Casa del Parque de Riolago de Babia de la llamada Senda de las Merinas supone mucho más que el nacimiento de una nueva ruta senderista: es un proyecto colectivo que busca transformar la tradición trashumante en una experiencia turística sostenible y con identidad propia. Una iniciativa nacida desde el territorio y pensada para el territorio.
Detrás de la propuesta están David Iturralde y Eva Márquez, de Villafeliz, junto con otros hosteleros de Babia que han entendido que el turismo de montaña ya no consiste únicamente en ofrecer alojamiento, sino en construir experiencias turísticas completas capaces de diferenciar un destino frente a otros muchos lugares que también tienen paisajes espectaculares.
La travesía plantea un recorrido circular de seis etapas, cien kilómetros y alrededor de cinco mil metros de desnivel acumulado atravesando algunos de los rincones más reconocibles de Babia. Valles, collados y pueblos se enlazan en una ruta inspirada en grandes itinerarios de montaña cercanos y también en modelos consolidados de los Pirineos, aunque con una personalidad muy vinculada a la historia ganadera y trashumante de la comarca.

El movimiento del ganado
La idea es recorrer Babia de pueblo en pueblo, recuperando de alguna manera aquella lógica antigua del movimiento del ganado y de las merinas que daban vida económica a estas montañas. El calendario tampoco es casual: funcionará entre mayo y la primera mitad de julio y después desde la segunda mitad de septiembre, precisamente en las épocas que tradicionalmente quedan fuera de la gran temporada turística estival.
Ese objetivo de desestacionalizar el turismo aparece como una de las claves del proyecto. Babia lleva años consolidándose como destino de turismo de naturaleza, pero iniciativas como esta buscan además repartir mejor la actividad y atraer visitantes en momentos donde los alojamientos y negocios tienen más dificultades para llenar plazas. La ruta contará con grupos reducidos, de entre cuatro y doce personas, en una apuesta clara por preservar el entorno y mantener una experiencia tranquila y de calidad.
Habrá además tres modalidades diferentes —normal, cómoda y todo incluido— para adaptarse a distintos perfiles de senderistas, en un intento de ampliar el público potencial sin perder el carácter de montaña de la propuesta.
Sello a modo de credencial
Cada alojamiento participante aportará además su propio sello a modo de credencial del camino, mientras los participantes recibirán un mapa y una camiseta técnica. Entre los establecimientos implicados figuran nombres muy conocidos de la hostelería de la zona como El Rebeco, La Lechería, La Casona de Babia, Valle de San Emiliano, El Aposento, Alto Sil o Babia y Luna. La iniciativa cuenta además con la colaboración de los ayuntamientos de Cabrillanes y San Emiliano, así como del Parque Natural, la Reserva de la Biosfera y la asociación Estás en Babia.
La Senda de las Merinas no estará balizada, algo que sus promotores consideran también parte de la filosofía del recorrido. Será necesario saber orientarse y afrontar jornadas de seis o siete horas caminando de media y alrededor de mil metros de desnivel diario. No se plantea como un paseo turístico convencional, sino como una auténtica experiencia de montaña dirigida a mayores de doce años con una mínima preparación física.
En una época en la que muchos destinos buscan fórmulas artificiales para llamar la atención, Babia parece apostar por algo mucho más sencillo y probablemente más inteligente: aprovechar lo que ya tiene. Paisaje, silencio, tradición, hospitalidad y autenticidad.
Toda la información sobre etapas, modalidades, alojamientos y reservas puede consultarse ya en www.sendadelasmerinas.com, una página concebida no solo como punto de inscripción sino también como carta de presentación del proyecto. Allí se detallan los recorridos diarios, los desniveles, las variantes de algunas etapas y recomendaciones prácticas para afrontar la travesía, además de los distintos paquetes disponibles, desde la modalidad más básica hasta la experiencia todo incluido con transporte de equipaje y servicios organizados.
La organización insiste además en la importancia de entender la ruta como una experiencia de montaña auténtica, sin balizas y pensada para senderistas con cierta capacidad de orientación y preparación física. Las reservas y consultas se canalizan directamente a través de la propia web, desde la que los promotores confían en que empiece a funcionar ese «boca a boca» que consideran fundamental para consolidar un producto turístico diferente en Babia.