El juicio está previsto para el próximo 18 de febrero en el Juzgado de lo Penal número 2 de los de León y en su escrito de calificaciones provisionales el fiscal relata que los hechos se produjeron en torno a las 3 de la madrugada del 16 de junio de 2017 cuando el acusado conducía por una avenida con sus facultades psicofísicas disminuidas por el consumo de bebidas alcohólicas que había ingerido previamente para, a la altura de esta calle, girar y detener el vehículo en el carril de circulación quedándose dormido sobre el volante. Prosigue el Ministerio Público indicando que una dotación de Policía Nacional que pasó momentos después por allí se acercó para comprobar su estado y, al ver que presentaba síntomas de haber bebido, avisaron al equipo de Atestados de la Policía Local, que le realizaron la prueba de alcoholemia, con unos resultados que triplicaban el máximo permitido. De acuerdo a estos hechos, el fiscal considera que el acusado es autor de un delito de conducción alcohólica por el que le pide una pena de multa de 2.700 euros.
Borracho, pero parado
La defensa, por su parte, sostiene que su representado estaría bajo la influencia de bebidas alcohólicas, pero que no estaba conduciendo. Por ello, cree que los exámenes de alcoholemia no acreditan, por sí solos, el delito que se le imputa a su cliente, pidiendo, por tanto, su libre absolución.Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
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