Como anillo al dedo en el contexto internacional actual. Mañana, día 20 de junio, se celebra el Día Mundial de Personas Refugiadas, justo en la semana en la que Irán e Israel han iniciado un nuevo conflicto bélico en Oriente Medio. Y León no será ajeno a ello, pues con motivo de esa conmemoración se ha convocado esta misma tarde una concentración en la Plaza de Botines.
La Plataforma de Apoyo a los Refugiados de León es la principal impulsora de esta iniciativa en la ciudad, que un año más se concentrará para promover y luchar por los derechos de aquellos migrantes que llegan a territorio español en busca de una vida mejor lejos de la guerra. Algo que, además, en los últimos años ha tenido un crecimiento exponencial causado, sobre todo, por la guerra que desde hace un tiempo enfrenta a Rusia con Ucrania.
Ese suceso, que marca la agenda internacional desde febrero de 2022, incrementó sobremanera las solicitudes de protección internacional recibidas por España y, más concretamente, por provincias. A nivel nacional el pico se alcanzó precisamente al año siguiente del comienzo de ese conflicto, cuando León recibió 1.102 solicitudes. En 2024 los números disminuyeron, aunque no en demasía: la provincia recibió 987. Es decir, tan solo 115 peticiones menos.
Más diferencia según se retrocede en el tiempo
Pero donde más trascendencia cogen estos números es cuando se comparan con años anteriores: en 2022 se contabilizaron un total de 510 solicitudes, un 48,3% menos que este mismo año. Esto refleja que en menos de tres años ese número se ha doblado prácticamente en la ciudad, si bien la diferencia es bastante más grande teniendo como referencia a 2021, 2020 y 2019, el último año antes de la pandemia: 234, 327 y 159 respectivamente.
Teniendo en cuenta estos datos y viendo cómo se han incrementado de un año para otro, la acción de plataformas como la anteriormente mencionada se hace más importante todavía.
Mañana, como cada 20 de junio, alcanzarán su máxima razón de ser y darán sentido a todo el trabajo que realizan en la sombra desde hace una década. Fue en 2015 cuando iniciaron esta andadura en León, coincidiendo con la guerra de Siria y la llegada en 2016 de más de 3.000 peticiones de asilo de protección internacional desde el país africano por el estallido del conflicto. Eso a nivel nacional, pues en León se registraron cuatro entre esos dos años, donde la totalidad fue de 32 y de 26 respectivamente.
«La jornada de mañana tiene dos elementos señalables», dice Yolanda antes de desgranar punto por punto alguna de las razones que comandarán en la concentración. «El primero coincide con el intento de los grupos de la extrema derecha de enfrentar a la sociedad con los migrantes», comenta. «Y el segundo es que señalaremos y denunciaremos que España está a la cola de Europa en brindar protección internacional a las personas que han pedido asilo», prosigue. Además, este año cuentan con la baza del Chalé del Pozo, donde durante casi un año se acogió a más de 400 subsaharianos y «el día a día ha demostrado que las personas que se acogieron han convivido perfectamente y se han integrado de buena manera», señala Yolanda, que apunta que «no ha habido ningún robo ni ninguna agresión», limitando los comentarios previos a su apertura a «mentiras que se vierten sobre las personas que vienen a nuestro país».
Sobre el segundo punto, desde la plataforma apuntan a que en España solo el 18,6% de las personas que solicitan protección acaban recibiéndola de un modo u otro, mientras que en el caso de Europa la media, dicen, «supera el 46%».
Música y letras para clamar por los derechos
La concentración, que tendrá lugar frente a la Casa Botines, contará con música, poesía y lecturas a cargo de artistas locales, que serán los encargados de amenizar y darle ese punto cultural al asunto. La música llegará a cargo de Isamil9, una cantautora leonesa que habitúa a participar en actividades culturales leonesas, mientras que Marcelo Tettamanti elevará las reivindicaciones a través de la poesía.
La Plataforma de Apoyo a los Refugiados de León es una entidad sin ánimo de lucro, de forma que todos los fondos que reciben a lo largo del año los destinan a causas que les competen. «Lo último a lo que se lo dimos fue a lo del Chalé del Pozo, así que para lo de hoy hemos tenido que pedir ayuda individual, porque aunque los artistas vengan voluntariamente hay que pagar cosas como el control de sonido».