En concreto, en el Hospital Universitario de Burgos hay sólo siete quirófanos funcionando, en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid se han cerrado cuatro; en el Clínico, nueve de 21; en el de Medina del Campo están cerrados dos y operativo uno, mientras que en León hay cuatro de 20 cerrados y se ha reducido la actividad de tarde; en el Palencia hay tres cerrados más; en Soria, uno de seis, y en Zamora, uno de ocho. De momento se mantiene la actividad ordinaria y programada con normalidad en los hospitales de Ávila, Aranda de Duero, Miranda de Ebro, El Bierzo y Segovia.
La consejera de Sanidad, Verónica Casado, reconoció que el cierre de los quirófanos para extender camas uci para atender la patología COVID-19 tendrá su impacto en la cirugía programada y en la lista de espera, ya que se están retrasando las intervenciones no urgentes. “Van a empeorar las demoras”, pero no en los procesos oncológicos y en las patologías urgentes, donde se trabaja para atenderlos con planes de contingencia que, por ejemplo, en el caso de Burgos ya ha llevado a derivar cirugías a las privada.
La diferencia con la primera ola, explicó la consejera, es que entonces se puso todo el sistema al servicio del COVID-19, y ahora se trabaja para que conviva con el resto de patologías graves e importantes.
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