Había quien creía que la visita de este domingo de Pedro Sánchez a León no iba a ser como las últimas cuatro en un espacio de apenas dos meses. Ciertamente esta la hacía en calidad de secretario general del Partido Socialista, un papel que se presta mucho más a las promesas o los anuncios que la del traje de presidente del Gobierno, mucho más encorsetado y sin demasiado margen a gustarse. Además, si eso ocurre en un marco de mítin electoral por más que queden casi 5 meses para que los castellanos y los leoneses pasen por las urnas, todo invitaba a pensar que este periódico lo pudiese abrir, como mínimo, una promesa, porque del dicho al hecho verdaderamente en este caso hay un trecho. Incluso hasta en los días previos el secretario provincial del partido, Javier Alfonso Cendón, había animado a los leoneses a estar «pendientes» de lo que Sánchez tenía que decir «porque traerá noticias importantes». O le llegó a Cendón el papel equivocado o se arrepintió el presidente, porque lo cierto es que Pedro Sánchez cerró su quinta visita en dos meses a León sin realizar ningún anuncio de inversión o proyecto para la provincia.
Sí se dio un baño de masas el presidente del Gobierno en su visita a León, al menos dentro del Palacio de Exposiciones, ya que fuera le esperaban diferentes plataformas y asociaciones de leoneses reivindicando su identidad o simplemente recordándole los 1.600 millones de euros pendientes en proyectos en esta provincia. Sin anuncios, Sánchez sí presumió del trabajo de sus predecesores en León, especialmente de José Luis Rodríguez Zapatero, de quien aseguró «tuvo la visión» de convertir a León «en el centro europeo de la ciberseguridad» de la mano del Incibe o la creación de una UME «que fue clave con su ayuda para apagar los incendios de este verano».
Por ahí, por los incendios, pasó buena parte de las críticas al Partido Popular ya no solo de Sánchez, sino de quienes le precedieron en el estrado. Por allí pasó primero Javier Alfonso Cendón, que lamentó que el «único lastre» que tiene León para crecer «se llama Alfonso Fernández Mañueco» y puso como «solución» a Carlos Martínez. Por su parte, la número 2 del PSOE de Castilla y León, la lacianiega Nuria Rubio, agradeció la presencia de Sánchez en León durante los incendios del verano asegurando que «ha llegado el momento del cambio» e incidiendo mucho en las dos regiones que conforman la comunidad hablando del futuro «de Castilla y de León», una de las grandes críticas desde el oeste de la comunidad a un Carlos Martínez que bromeó sobre el asunto afirmando que le «critican porque digo ‘Castillaleón’ seguido, me dio un truco Rebeca (Torró, secretaria general del partido), habrá que decir Castilla y León y Soria y Burgos y Valladolid y Segovia» que si trataba de arreglar esa desconexión con lo que ocurre al oeste de la comunidad más bien lo empeoró.
Quiere ser Martínez, de hecho es su lema, un alcalde para la comunidad y en su discurso puso en valor el municipalismo sin ser aparentemente consciente de que en una comunidad como Castilla y León los sentimientos identitarios no son los de un pueblo o una ciudad. Sí llamó a la unidad, afirmando que «León es mucho más con Valladolid y Valladolid con León. Tenemos configurado el mejor de los equipos y el proyecto colectivo siempre es más importante que los individuales», confiando en que «mejorar las vidas» de los habitantes de la comunidad sume en ese intento de «proyecto conjunto que sume las voluntades de las nueve provincias».
Afirmó el candidato a la presidencia de la Junta que «después de 40 años en blanco y negro, nos han puesto 40 años en gris y toca ya atrevernos y seducir a la ciudadanía para que nos preste la confianza, es una petición de confianza mutua».
Ese es el mensaje que trató de reforzar Pedro Sánchez en una intervención con poco de local, algo más de autonómico, pero con el foco nacional primando. El presidente del Gobierno señaló a Martínez como « la «única alternativa que puede provocar el cambio en Castilla y León» afirmando que todo lo que no sea eso «será continuidad, parálisis y decadencia». Sánchez acusó a los diferentes presidentes autonómicos del PP de «ser malos gestionando» a pesar del aumento de fondos del Gobierno para las comunidades con el mismo patrón de «primero recortan los servicios públicos, después demuestran “su mala gestión” y al final “mienten para tratar de tapar su incompetencia y su negligencia». Así, recordó que «en Castilla y León se recortaron los bomberos y se incendiaron los montes. En Andalucía se recortó la sanidad pública y se dejó a mujeres absolutamente desprotegidas ante el cáncer de mama y en Valencia se recortó Protección Civil y tuvimos la Dana más trágica de los últimos años», aseguró.
Sánchez estuvo acompañado en el mítin por las ministras Alegría, Redondo y Saiz además de por la secretaria de organización Torró y líderes autonómicos como el gallego Basteiro.