El Instituto de Biotecnología de León (Inbiotec) continúa con su proceso de reciclaje de la mano de la Fundación Cesefor, ampliando su plantilla de siete a 17 profesionales desde la crisis sufrida a comienzos de esta década. Una 'resurrección' que este martes ha querido poner en valor el consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en su visita a estas instalaciones en el barrio de La Granja.
Iniciando su andadura a comienzos de los años noventa, Inbiotec entró en crisis en 2020 hasta quedar al borde de la desaparición. Con el respaldo de Cesefor, como ha apuntado Suárez-Quiñones, la Junta "rescató" las instalaciones en 2022, colaborando en la contratación de empleados "de altísima cualificación". Ahora, los cometidos del centro giran en torno a la biotecnología forestal, la investigación sobre especies y la biodiversidad, la sanidad vegetal y la bioeconomía. "Son numerosísimas prestaciones que permiten considerar este centro como un centro puntero en materia de biotecnología forestal", ha valorado el consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio.
En la visita a las instalaciones de Inbiotec, Suárez-Quiñones ha estado acompañado por Pablo Sabín, director de Cesefor, Roberto Rubio, responsable del centro de Inbiotec, y Eduardo Diego, delegado territorial de la Junta en León. Todos ellos han destacado la participación de sus profesionales en cinco proyectos europeos, seis nacionales y otros dos más recientes que permiten generar partidas para que las instalaciones se puedan "autofinanciar".
Según ha explicado Sabín en su atención a la prensa local, Cesefor va consiguiendo proyectos competitivos y captando fondos para "ampliar su impacto". En este sentido, el objetivo de esta reinvención de Inbiotec es el de dotar de "servicios y soluciones" al sector forestal, "resolviendo problemas y generando oportunidades".
En este sentido, tanto Suárez-Quiñones como Sabín han puesto en valor el respaldo a la castañicultura de la provincia con análisis genéticos para identificar variedades y coordinando la lucha contra la avispilla del castaño y otros males que afectan a estos árboles. Esta línea de trabajo, directamente conectada al territorio, es considerada por Cesefor como uno de los "ejes estratégicos" en estos últimos cuatro años.
Trabajando de manera coordinada con el Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos, en Palencia, estas instalaciones de Cesefor en la capital leonesa también investigan sobre la "pureza biológica y la genética" del urogallo, para lo cual resultan clave las colaboraciones con Valsemana, y garantizan el cumplimiento en materia de biodiversidad de diferentes ámbitos. "Otras de las líneas estratégicas son las relacionadas con la con la ganadería extensiva, y sobre todo con la trashumancia, con el aprovechamiento de los pastizales de montaña y con la micología", ha añadido Sabín respecto a otros de los proyectos del actual Inbiotec.
La nueva etapa de Inbiotec ha traído importantes novedades a las instalaciones, pero ha hecho bueno ese dicho de 'renovarse o morir'. La llegada de Cesefor a La Granja ha servido para reciclar un centro que, inmerso en sus proyectos, genera empleo y contribuye a la retención del talento en territorio leonés.