Celebrábamos el viernes en estas mismas páginas que la provincia de León hubiese encadenado dos años de crecimiento demográfico después de década y media con el padrón en caída libre.
Destacábamos además que la estadística de variaciones residenciales lleva ya siete años dejando un saldo migratiorio positivo, es decir, que llega más gente a la provincia de la que se marcha.
Y también constatábamos que todo ello se debe fundamentalmente a la llegada de extranjeros, puesto que la población nacional se sigue reduciendo como consecuencia de la negatividad que sigue observándose en el crecimiento vegetativo, es decir, que nace mucha menos gente de la que se muere.
Pues bien, tal circunstancia se mantuvo el pasado año, cuyos datos acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pese a que se observa un repunte de la natalidad, las cifras no permiten lanzar las campanas al vuelo, sobre todo si tenemos en cuenta la evolución de las últimas décadas. Durante el año que acabamos de dejar atrás, vinieron al mundo en la provincia 2.006 bebés, lo que deja una media que no alcanza ni los seis cada día. Esto supone además un incremento de siete en comparación con los 1.999 que se habían contabilizado en 2024 y que supusieron el mínimo de una serie histórica que comienza en el año 1941.
Cabe resaltar que entonces hubo 11.685 alumbramientos en la provincia y que la cifra experimentó una tendencia irregular que no impidió en todo caso que en 1948 se alcanzase el máximo de la citada serie histórica con un total de 13.822, cifra que multiplica holgadamente por seis la referida al pasado año. A partir de entonces se observa cierta irregularidad en la estadística, aunque siempre con una tendencia general a la baja que hizo que la cifra de nacimientos se situase por debajo de los 10.000 a partir de 1967.
Dicha tendencia se mantuvo con el paso del tiempo y hace 35 años –a principios de la década de los 90– se contabilizaron 4.054 bebés nacidos en tierras leonesas, cifra que representa el doble de los que nacieron el pasado año.
Dejando de mirar por el retrovisor, los datos más recientes publicados por el INE reflejan que el año pasado nacieron más niños (1.069) que niñas (937) y que la mayoría de las madres dieron a luz cuando tenían entre 30 y 34 años (634). Inmediatamente por detrás se sitúa la franja de edad de entre 35 y 39 años (601) y ya con datos bastante inferiores aparecen las madres leonesas de entre 25 y 29 años (333) o de entre 40 y 44 años (215). No hubo ninguna leonesa que diera a luz con menos de 15 años, aunque sí se contabilizaron 39 que no superaban los 19, mientras que otras 157 tenían entre 20 y 24 años. Hubo además 26 madres de entre 45 y 49 años y dos que tenían o superaban los 50.
Una vez conocidos los datos provisionales de nacimientos del pasado año, es necesario establecer la comparativa con los referidos a las defunciones, que siguen siendo algo más del triple, lo que deja un saldo vegetativo claramente negativo para la provincia de León.
Concretamente, el pasado año se contabilizaron 6.098 fallecimientos (casi 17 cada día de media), lo que supone un ligero repunte (+11) en comparación con los datos de 2024, cuando la cifra había sido de 6.087. De este modo, las cifras se mantienen en los niveles anteriores a la pandemia (6.152 en 2019) después de años con importantes incrementos, ya que en 2020 se alcanzaron las 7.725, una cifra que no se alcanzaba desde los años de la guerra civil. En este caso, la serie histórica arranca concretamente en 1930 con cifras similares a las del primer envite de la pandemia que se incrementarían hasta alcanzar las 9.063 muertes, un máximo histórico que coincidió con el segundo año del conflicto bélico entre españoles (1937). A partir de entonces se observa una tendencia general a la baja gracias al incremento de la esperanza de vida por los avances médicos y de toda índole que experimentó la sociedad.
El dato mínimo de mortalidad que refleja el INE corresponde al año 1971 con un total de 4.682 decesos. Fue a partir de entonces cuando el envejecimiento de la población de la provincia hizo que los datos de fallecimientos volvieran a repuntar, aunque no lo hicieron de manera exponencial hasta la pandemia.
Con estos datos sobre la mesa, es preciso destacar finalmente que la provincia de León cerró el pasado año con un saldo vegetativo (es decir, la diferencia entre nacimientos y defunciones ocurridos en la provincia) de -4.092 personas. Es el peor dato de toda la comunidad y el octavo de todo el país.