Vegacervera celebró este domingo la segunda jornada de la 35 Feria de la Cecina de Chivo, declarada de Interés Turístico Provincial, con el sabor de la tradición y un recuerdo muy presente a Octavio González, conocido cariñosamente como Tavito, fallecido recientemente. Su ausencia marcó una edición agridulce en la que el homenaje a quien fue uno de los principales impulsores de esta convocatoria se convirtió en protagonista.
La actividad comenzó a las 10:30 horas con la apertura de los puestos de la feria para la venta al público. Una hora después, el Ayuntamiento acogió la recepción de autoridades, antes de dar paso, a las 11:30 horas, a uno de los momentos más esperados de la jornada: la degustación de cecina de chivo, longaniza y morcilla, acompañadas de pan y vino. A continuación, autoridades e invitados recorrieron el recinto ferial, donde pudieron conocer de primera mano los productos y propuestas de los expositores. La cita se prolongó hasta las 20:00 horas, cuando tuvo lugar la clausura de esta 35 edición.

No fue una edición más. Después de 35 años de recorrido, la feria afrontó su primera celebración sin una de las personas que más contribuyó a darle forma, nombre y proyección. Un legado que su hijo y actual alcalde de Vegacervera, Octavio González, reivindicó como una responsabilidad colectiva y también como una oportunidad para seguir mirando al futuro sin perder de vista los orígenes.
«Ahora más que nunca tenemos que quedarnos con esta filosofía que hace ya 35 años tuvieron de potenciar nuestro territorio a través de todo aquello que tenemos, que no es poco», señaló. El regidor puso en valor aquella visión que permitió convertir un producto arraigado a la tierra en un referente gastronómico, incluso cuando la actividad minera todavía tenía un fuerte peso en la zona. Una apuesta que, recordó, había sabido reconocer el potencial de recursos como la cueva de Valporquero, las Hoces de Vegacervera y los productos de León.
La cecina de chivo cuenta con una marca de garantía desde el año 2000, un reconocimiento que, según destacó, también ha requerido esfuerzo y constancia. Por ello, defendió la importancia de continuar con aquella manera de trabajar, transformando los recursos del territorio y aportándoles valor añadido para atraer visitantes y generar oportunidades. «Son sectores claves para que venga gente joven y tenga oportunidades en nuestro territorio, para fijar población y para crear este desarrollo turístico, económico y social», apuntó.
Un reconocimiento compartido
El homenaje también estuvo muy presente en las palabras del presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, quien consideró «lógica y necesaria» la presencia de la institución en una jornada que debía servir para reconocer la trayectoria de Tavito. Recordó su participación en otras iniciativas de promoción gastronómica de la provincia, entre ellas la Feria de Productos de León, incluso antes de que esta tuviera la trayectoria que ha alcanzado en la actualidad.
Courel destacó que su compromiso había ido mucho más allá de impulsar un producto de su tierra. «Apostó por quedarse en el pueblo y promover algo que tenía claro que era muy rico y que se podía degustar perfectamente», manifestó. También puso el acento en su trabajo constante para conseguir que los productos leoneses contasen con un reconocimiento de calidad y pudieran abrirse camino más allá de las fronteras provinciales.

En esa misma línea se pronunció el secretario general del PSOE de León, Javier Alfonso Cendón, que definió la jornada como un día de «sabor amargo» por ser la primera feria sin Tavito. Una ausencia que, aseguró, no era algo menor por todo lo que había significado su figura para la cecina de chivo y para la proyección de este producto a escala provincial, autonómica y nacional.
Cendón trasladó también el reto que quedaba por delante para el alcalde y la corporación municipal: mantener la feria y conservar el nivel alcanzado durante tantos años. Una tarea que vinculó con la defensa de las oportunidades en el medio rural. «Este es un pueblo muy peculiar de esta provincia», señaló, antes de destacar la combinación de naturaleza, patrimonio, gastronomía y esfuerzo colectivo que representaba Vegacervera.
El dirigente socialista defendió que vivir y desarrollar un proyecto vital en los pueblos era posible cuando existían oportunidades y servicios de calidad. Un mensaje que enlazó con la necesidad de que las administraciones siguieran trabajando para que el medio rural ofreciese condiciones para quedarse y construir un futuro.
El valor de creer en el territorio
También el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Eduardo Diego, quiso reconocer la huella de Tavito, a quien definió como «el corazón y el alma de esta feria». Subrayó su trabajo durante 35 años para dar forma a una cita que se había convertido en referente y para conseguir que los productos de León obtuvieran el reconocimiento que merecían. Diego puso su trayectoria como ejemplo de cómo creer en las posibilidades de un territorio podía traducirse en actividad económica, empleo y fijación de población. Asimismo, recordó que la riqueza de Vegacervera no se limitaba a sus productos agroalimentarios, sino que encontraba también en el turismo y en recursos como las Hoces y la Cueva de Valporquero otros importantes aliados.
Por su parte, el subdelegado del Gobierno en León, Héctor Alaiz, calificó la feria como un referente después de 35 años de historia y reivindicó a Tavito como «marca León y marca de la montaña leonesa». También dedicó unas palabras a su hijo, al que reconoció el esfuerzo de haber impulsado esta edición después de la pérdida de su padre, contribuyendo a que la cita mantuviera su continuidad.
El recuerdo más familiar
Tras las intervenciones institucionales, el homenaje encontró también su espacio más cercano y familiar. En un abarrotado salón de plenos, el hermano de Tavito, Nines, compartió con los presentes algunas anécdotas de aquellos primeros pasos de la feria, de la pasión con la que vivía todo lo que hacía y de una personalidad difícil de resumir en pocas palabras. Lo definió, con una expresión que decía mucho de él, como «un personaje». Unas historias que acercaron a los asistentes a la faceta más personal de quien fue una figura imprescindible en la historia de esta feria.
Así, la 35 Feria de la Cecina de Chivo cerró una edición especialmente emotiva, en la que la tradición gastronómica volvió a reunir a Vegacervera en torno a uno de sus productos más representativos. Pero, por encima de todo, quedó el reconocimiento a quien supo ver hace más de tres décadas que la riqueza de la montaña leonesa podía convertirse en una oportunidad de futuro. Una filosofía que, como defendieron los representantes institucionales, estaba llamada a seguir amasándose generación tras generación.
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