En plena avenida Padre Isla, a escasos metros de la antigua estación de Feve, Vicente ha conseguido que el nombre de su local, Frutos Melos, resuene en TikTok. Con su distintiva bata al pecho y su imborrable sonrisa en el rostro, este kioskero nos abre las puertas de su local para contarnos todas las anécdotas detrás del personaje que ya ha encandilado a miles de seguidores en la red social del momento. Vídeos como el que hizo con motivo de las Fiestas de San Juan y San Pedro, que ya supera con creces las 50.000 visitas, son su carta de presentación perfecta al mundo. Todo un hito del que se siente “muy orgulloso” este leonés al que “muchos ya reconocen” por las calles de la ciudad. “Empecé a lo tonto y ahora mira”, confiesa detrás de su mostrador mientras repasa los motivos que le llevaran a publicitar su céntrica tienda en esta plataforma de contenido.
Vicente siempre ha sido un visionario a la hora de promocionar su local. Gracias a su olfato empresarial, hace más de dos décadas logró que una página web donde subía fotos de sus clientes, al más puro estilo First Dates, superara las mil visitas diarias. Esta idea, por llamativa que resulte, fue la primera piedra de la marca personal que ha logrado crear este empresario leonés con esfuerzo, ganas e ilusión. “Fui un poco pionero en Astorga”, confiesa cuando echa la vista atrás y rememora esta primera experiencia viral impulsada desde tierras maragatas. Más de dos décadas después, sigue compaginando su trabajo en Padre Isla con las labores de dependiente en Astorga, en donde mantiene todavía este primer local que, para algunos, fue la punta de lanza de sus primeras relaciones de pareja. De hecho, más de un joven reconoce a sus padres en el mural aún presente en el kiosko, explica Vicente mientras repasa alguna que otra anécdota graciosa de sus primeros años como quiosquero.
Con el desembarco de nuevas redes sociales en nuestras vidas, Vicente no quiso perder el tren y, fiel a su estilo cargado de humor y simpatía, dio el salto a Facebook para, años después, subir sus contenidos también a Instagram. Gracias a estas dos pioneras experiencias, Frutos Melos empezó a asomar la cabeza en el competitivo mundo online, pero no sería hasta la llegada de TikTok cuando este quiosquero leonés conseguiría pegar el boom definitivo. Echando la vista atrás, Vicente confiesa como fue un conocido suyo quién le animó a subir el primer video y se ofreció a prestarle ayuda en esta nueva aventura online. “Es clave ir a la moda”, subraya consciente de la importancia capital que tiene detectar lo que triunfa antes de tiempo, una filosofía que ha seguido al pie de la letra Vicente en todas sus andaduras en la red, sin renunciar nunca a una autenticidad y a un desparpajo que hacen de sus vídeos un escaparate perfecto para Frutos Melos.
Casi nadie diría que, tiempo después, reconocidas marcas del sector llamarían a la puerta de Frutos Melos para ofrecerle propuestas comerciales, una opción que, por el momento, Vicente ni se plantea. “Yo tengo mi negocio”, confiesa, aunque sí es consciente del potente altavoz que supone tener un perfil viral en redes. Pese a que le han ofrecido jugosas cantidades por estas colaboraciones, el único objetivo de Vicente con sus cortos en TikTok es dar a conocer el nombre de Frutos Melos a través de vídeos amenos y divertidos. A la vista está que este propósito inicial se ha superado con creces. Con los números en la mano, su éxito es mayúsculo, un auténtico pelotazo ‘tiktoker’ que se ha traducido en un “repunte de ventas”, como así admite Vicente. A pesar de que la venta presencial continúa siendo el fuerte de su negocio, contar con un altavoz tan potente como es a día de hoy TikTok supone un importante impulso para la vertiente online de la empresa. Un éxito rotundo para un local que, como así nos recuerda Vicente, no acababa de funcionar cuando se hizo cargo del negocio allá por el 2015.
En sus vídeos, hay un conjunto de frases que se repiten y que son el sello de identidad de Vicente. Expresiones como “super guay”, “tutiple” o “el morenín” forman parte de su singular diccionario, un conjunto de divertidas frases que, como así nos confiesa, “son imitadas incluso en televisión”. Y es que, para entender el alcance de su perfil, hay que ampliar la mirada más allá de las fronteras de León. Desde que pegó el pelotazo en redes, gente llegada de todos los puntos de España se ha acercado hasta la calle Padre Isla para conocer a la persona detrás del personaje que previamente se había ganado su like en TikTok. Vicente no engaña a nadie, es tal y como se muestra en redes, el buen rollo y la amigabilidad que se desprende en sus vídeos se respira nada más poner un pie en el kiosko. “Ha venido gente de Valladolid, La Coruña o Vigo a visitarme”, confiesa. “Incluso gente de Madrid o Barcelona se ha dado un paseo por el kiosko”, recuerda Vicente cuando pasa lista de sus foráneos clientes.
Como todo, su aventura en redes también tiene un trasfondo negativo en forma de comentarios de haters que buscan menospreciar el trabajo de Vicente. “Hay mucha envidia”, confiesa, aunque en la balanza siguen pesando más las decenas de felicitaciones que recibe cada semana el perfil de Frutos Melos. Una muestra de amor por parte de sus seguidores de la que Vicente se siente “eternamente agradecido”.
En un contexto donde los kioscos parecen abocados a desaparecer, Vicente no pierde la ilusión. En menos de media hora, más de una docena de personas han comprado gominolas en el local, una clientela que, con toda probabilidad, reconoce al dependiente que les sonríe al entrar como la persona detrás del viral perfil de Frutos Melos. “Hay que tener salero”, reconoce Vicente a la hora de hablar de los ingredientes detrás del éxito de su marca personal. Con la jubilación acercándose en el horizonte, Vicente no tiene del todo claro qué será del futuro de Frutos Melos una vez decida bajar las persianas del local por última vez, aunque es probable que las dependientas que tiene contratadas cojan el testigo al frente de la empresa. Lo que sí es seguro es que, hasta entonces, Vicente seguirá poniendo esa pizca de humor tan característica de la que hace gala para seguir alargando la leyenda del kiosko más viral de todo León.