Un pueblo berciano portugués: "Llegamos y al día siguiente a la mina"

En Santa Marina de Torre hay una importante comunidad portuguesa, los primeros llegaron en 1975, unos fueron tirando de los otros, de hermanos, primos, vecinos...

20/09/2026
 Actualizado a 20/09/2026
Algunos de los asistentes a la inauguración, con Oporto, de la exposición ‘Cincuenta años con nosotros’, posan en la entrada de la Casa del Cura. | L.N.C.
Algunos de los asistentes a la inauguración, con Oporto, de la exposición ‘Cincuenta años con nosotros’, posan en la entrada de la Casa del Cura. | L.N.C.

La música portuguesa sonaba de fondo en la comida. No hay mejor banda sonora para un encuentro cargado de ‘saudade’. Los recuerdos de Portugal estaban en las conversaciones y después del café y los postres surge espontáneo el baile, con música de la tierra de la que vinieron muchos de ellos. Tararean mientras bailan ‘María la Portuguesa’— por cierto, Teresa canta como los ángeles— pero la alegría se desata cuando Corina hace sonar ‘A cabritiña’. Hay una especie de grito colectivo de alegría —«es nuestra canción», explican— y además de bailar corean la canción de Quim Barreiros que, traducida, viene a decir: «Cuando nací mi madre no tenía leche / me crié como un ternero empapado / mamé de las vacas y todo lo que tenía pechos, / así crecí, de esta manera...». 

— Tal vez nos recuerda cómo llegamos aquí al Bierzo, con una mano delante y otra detrás; explica Germano mientras escucha emocionado cantar a su mujer, Teresa. 

Germano, que llegó a Santa Marina de Torre en 1976, hace exactamente 50 años, procedente de Trás-os-Montes —del Parque de Montecinho, en Bragança—, donde había sido cocinero y por eso fue quien estuvo a los fogones en la comida de hermandad que este viernes celebraron en Santa Marina de Torre para conmemorar esos «Cincuenta años entre nosotros», que así bautizó el encuentro la Asociación de Jubilados y Pensionistas de esta localidad en la que la convivencia berciano portuguesa ha sido ejemplar, con muchos matrimonios mixtos, segunda y tercera generación de bercianos que mantienen la mirada puesta en la tierra de aquellos portuguesas que se han asentado en el Bierzo. Germán, que tiene un excelente carácter, es uno de los que más se ha movido: «Estuve 11 años en Santa Marina, después en Bembibre y ahora, ya jubilado, vivo en Turienzo Castañero... y de ahí ya hasta que vaya para la casa de los callaos, de la que no se vuelve». 

"Llegar y a trabajar"

«Está mal que lo digamos nosotros, pero teníamos fama de buenos trabajadores. La mayoría llegamos, íbamos a pedir trabajo y al día siguiente estábamos en el tajo», la mayoría en las minas de Virgilio Riesco, explica Antonio Fernándes, que es el más veterano en Santa Marina, pues llegó en 1966, con tan solo 16 años, pero lo mismo cuentan Fernando Ferreira, que también venía de Trás-os-Montes (Bragança), Napoleón do Nascimento o Cati, la viuda de otro de los pioneros, Luis Antunes, fallecido hace nueve años, y que había sido uno de los primeros en llegar, también en 1966, y uno de los más recordados pues era un excelente acordeonista, integrante de la recordada Orquesta Los Apaches, de Torre. 

— Y porque era el más guapo de los portugueses que vinieron, que mi madre no lo cuenta pero es la verdad; dice su Corina. 
— ¡Cómo que no lo digo! ¡Claro que era el más guapo!; salta como un resorte Cati, quien recuerda que Luis fue quien trajo en 1966 a Antonio, que era primo carnal. 

Además de buscar trabajo algunos tenían otras motivaciones, como es el caso del citado Antonio Fernándes, que venía de Brunhais (Braga). «Eran cuando la guerra de Angola, y me iban a mandar a ella. Yo tenía 16 años y con mucho dolor de corazón, y viendo que dejaba allí a mis padres, vine para El Bierzo buscando una vida mejor y lejos de una guerra. Llegué el 19 de julio, fui a las oficinas de Virgilio Riesco el 20 y el día 21 estaba trabajando, hice de todo: pinche, barrenista, picador, vigilante... y después me pasé al transporte, compré una licencia de taxi en Torre, estuve 15 años, y finalmente de conductor de largos recorridos, por toda Europa, con Autos Pelines, de Ponferrada, allí me jubilé; y regresó a Santa Marina feliz, ha sido un pueblo muy respetuoso con nosotros y nuestras costumbres». 

De sus trabajos por Europa recuerda, sobre todo, cuando trajo a un grupo de niños de un Campo de Refugiados de Bosnia. «Era duro, y quizá mi condición de emigrante y haber huido de una guerra, me hacia entenderlos aún mejor».

Hay entre ellos muchos matrimonios mixtos, con bercianas. Es curioso el caso de Antonio y su mujer Elena Fernández Silván, lo recuerda ella: «Yo le vendía la leche de las vacas de mi padre, se la llevaba cada día y él se había comprado un tocadiscos, yo creo que era el único de Santa Marina, y me invitaba a escucharla, nos hicimos amigos y una cosa lleva a la otra...». Y los cuatro hijos se llaman Antonio, Juan Carlos, Ezequiel y Ana María. 

El orgullo de cómo criaron a los hijos es otra de las constantes en todos ellos. «A mí, además, uno me libró de la mili», cuenta Germán, qien explica que «yo vine con 23 años y ya había hecho la mili en Portugal pero también tenía que hacerla aquí... pero al tener ya un hijo me libré».

Hablando de hijos y nacionalidades Corina, la hija de Cati y el fallecido Luis, explica su curioso caso. «Después de estar en la mina decidieron emigrar a Francia, allí vivieron 13 años y nacimos dos de los tres hijos, mi hermano Michel y yo... Que soy francesa de nacimiento, berciana de vida y también tengo la nacionalidad portuguesa, que no quiero renunciar a ella como homenaje a mi padre y su familia.

- ¿Os integrasteis bien?
- Perfectamente, Santa Marina es muy acogedora y, ademas, éramos muchos; yo creo que en la escuela éramos, más o menos, mitad y mitad. 

Y en uno de los bailes de las verbenas se conocieron Napoleón do Nascimento y Gema Asenjo, que tenían 20 y 19 años y «con solo seis meses de noviazgo ya nos casamos. Y bien que nos fue, tenemos dos hijos maravillosos, uno vive en el Valle de Arán y la chica en Galicia».

En Alicante pasan los meses de invierno Fernando Ferreira  dos Santos y Engracia Viloria. Él llegó en 1975 de Lagoa (Bragança) donde «ya vamos menos desde que murieron los padres y, además, yo tuve un ictus»

El 30% de la población

Melchor Moreno, garn impulsor del encuentro desde la Asociación de Pensionistas y Jubilados, le pone números a esta realidad humana de portugueses residentes en Santa Marina: «Hemos hecho una especie de censo y nos sale que entre el año 1968, cuando llegaron los primeros, y 1981, contabilizamos 96 portugueses que eran vecinos del pueblo, que tenía por aquellos años un censo de 320-360 vecinos».

Es decir, el 30% de la población era berciano-portuguesa, que no es poco. 
 

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