"El problema es que León está lleno de anuncios, pero huérfano de máquinas"

Entrevista al presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo

06/03/2026
 Actualizado a 06/03/2026
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, durante la entrevista concedida a La Nueva Crónica. | SAÚL ARÉN
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, durante la entrevista concedida a La Nueva Crónica. | SAÚL ARÉN

Como no podía ser de otra forma, al entrar en su despacho en la séptima planta de la sede del PP en la calle Génova, la conversación arranca con el recuerdo de los años que Alberto Núñez Feijóo pasó en León, donde estuvo interno en el colegio Maristas Champagnat. "Me mandaron porque era uno de los más exigentes y sólo podíamos salir los domingos por la mañana al San José para hacer deporte y por las tardes al cine", rememora antes de explicar que hizo sus pinitos en el balonmano y de entrar de lleno a continuación en el análisis de la campaña electoral de Castilla y León.

– ¿Por qué los leoneses y los castellanos tienen que votar el día 15 de marzo al PP después de llevar ya cuatro décadas en el poder?
– Honradamente, yo creo que hay un buen gobierno en Castilla y León. Los indicadores hablan por sí solos y, cuando hay un buen gobierno, lo mejor es ni ensayar ni titubear. Castilla y León es una potencia agroalimentaria y en el ámbito de la automoción. Está en las primeras comunidades en incremento del índice de producción industrial y tiene una cartera de servicios públicos excepcional. En materia educativa, es la número uno. En sanidad, es la segunda comunidad con mayor respaldo por parte de los ciudadanos. En Castilla y León hay uno de los mejores gobiernos autonómicos de toda España. Además, en mi opinión, no hay alternativa. ¿Cuál es la alternativa? ¿Qué gobiernen el PSOE y Vox? No hay alternativa. Tenemos un buen gobierno, hay buenos indicadores, hay balance y no olvidemos que hay cosas importantes: un presidente aprendido que tiene un equipo, que tiene un proyecto, que tiene un excelente sistema educativo y que ha sido capaz de cuadrar un círculo siempre virtuoso en política, que es bajar impuestos y mejorar la actividad económica.

– ¿Qué lecciones les dejan las elecciones en Extremadura y Aragón y qué cambios han hecho para la campaña del PP en Castilla y León?
– Hemos tenido nuestros mejores resultados de la historia en Extremadura y Aragón. Desde que existe Vox, en Extremadura tenemos un 43% del voto. Si sumamos a Vox, llegamos al 62%. Y en Aragón, tenemos un 34% del voto que, junto con Vox, llega al 52%. Por lo tanto, hemos ganado claramente a las elecciones, el PSOE ha perdido claramente las elecciones y Vox se ha consolidado como tercera fuerza política. En todo caso, en todas las campañas se aprende algo. En mi opinión, en una en una comunidad tan extensa como Castilla y León, con tantos ayuntamientos, hay que sacar el partido a la calle. Hay que patear los pueblos y las ciudades y hay que explicar muy bien cuál es nuestro proyecto y cuál es la falta de alternativa a nuestro proyecto. Por eso, os comentaba inicialmente que el pasado fin de semana hice diez localidades en Salamanca, Ávila y Valladolid. Y voy a seguir así durante toda la campaña, con una presencia bastante notable. Tenemos dos caravanas, la del candidato Mañueco y la del presidente del PP. 

– ¿Cree que Vox va a seguir siendo una china en el zapato del PP y que van a tener que pactar con ellos en Castilla y León o cree que la gente puede tener en cuenta que de un día para otro abandonaron los gobiernos autonómicos a media legislatura al toque de silbato de Abascal?
– Efectivamente, está claro que Abascal tocó el silbato desde Madrid, puesto que no lo comentó ni fue una propuesta de los responsables de Vox en Castilla y León. El mismo día y a la misma hora abandonaron todos los gobiernos autonómicos de coalición que teníamos PP y Vox. Me parece que es una falta de respeto a la autonomía de Castilla y León. Ahora bien, este martes se cumplían treinta años del primer gobierno de Aznar. Nosotros somos un partido que ha recibido el apoyo mayoritario de los ciudadanos siempre que ha habido crisis económicas, sociales o políticas en España. Me refiero al ‘postfelipismo’, con la entrada de Aznar en 1996. O a la crisis de la época de Zapatero, oculta en una parte e inocultable en otra, pero que dejó España al borde de la intervención por parte de la Unión Europea. Y fue ahí cuando llegó el presidente Rajoy. En definitiva, somos un partido con trazabilidad, con raíces, con 45 años de historia. Somos un valor seguro, estamos ahí. Vox es un partido que ha nacido en el entorno de un movimiento en América y sobre todo en Europa, pero tiene un par de trienios de antigüedad. No hay ningún líder de Vox que presida un ayuntamiento o una comunidad autónoma y que tenga experiencia de gobierno contrastada.

– Ese toque de silbato de Abascal llegó con la política migratoria como argumento. Déjenos clara la postura del PP en esta materia y en qué se diferencia de la del PSOE y la de Vox...
– Si me permiten, eso no fue un argumento, sino una disculpa. Los consejeros que estaban en nuestros gobiernos sabían que, como venía siendo habitual en años anteriores, había que acoger a unos 500 menores en toda España, de los que 21 correspondían a Castilla y León. Lo que les dijimos es que no estábamos de acuerdo con ese reparto del contingente de 6.000 menores que había en Canarias. Por lo tanto, habíamos pactado unas cifras normales que se producían de reagrupamiento en ejercicios anteriores, pero cuál fue nuestra sorpresa cuando, después de haberlo pactado y haber dicho que sí unos meses antes en la conferencia sectorial, Vox busca una excusa para salir de los gobiernos. Nuestra política migratoria está en nuestra provincia política del año 2025 y en nuestro plan de inmigración. Tenemos una serie de principios en esta materia y el primero es que, a día de hoy, el 20% de la población es de origen extranjero. Por lo tanto, estamos ante una situación que nunca habíamos vivido. Cuando empezaron a hacerse las primeras regularizaciones de inmigrantes, suponían tres o cuatro puntos porcentuales. La regularización masiva irregulares es un premio a la ilegalidad. En España no se puede entrar de forma ilegal, mantenerse de forma ilegal, delinquir y no aportar. Nuestro planteamiento es examinar caso por caso, ver qué necesidades objetivas tenemos en España y buscar qué personas cumplen esos perfiles y valorar de forma positiva a aquellas personas que tienen una cultura y un idioma que encaja a la hora de lograr su integración social en nuestro país. Esos son nuestros criterios, pero el que los resume todos es que aquí se viene a aportar, no a vivir del esfuerzo y de los impuestos de los que trabajan. Aquí se viene a cumplir las leyes que cumplen los españoles. Por tanto, aquella persona que tenga antecedentes penales o policiales no pueden seguir en España. Y aquí se viene a hacer una integración en la sociedad española. Así es nuestra política migratoria: caso por caso, necesidad objetiva de cubrir puestos de trabajo, valoración adicional de idioma y cultura y tener claro que la ilegalidad no puede generar derechos.

– Gracias en muchos casos a esa necesidad de la que habla para poder cubrir determinados puestos de trabajo, la inmigración ha permitido que la provincia de León encadene dos años ganando población después de década y media en caída libre. ¿Cuáles son las propuestas del PP a la hora de hacer frente al reto demográfico?
– La inmigración es un instrumento, pero no es el único instrumento. Cuando tenemos necesidad de mano de obra, perfiles adecuados para cubrirla, una integración social y una conducta correcta de una persona que quiere venir a trabajar y a aportar, la inmigración es sin duda una puerta abierta que tenemos en León y también en el resto de España. Ahora bien, el objetivo fundamental es buscar situaciones para volver a tener población en lugares donde se pueda vivir, donde económicamente sea factible y donde tenemos que tener una serie de paquetes con medidas fiscales, de servicios públicos, porque la gente no puede vivir allí si no hay escuela o médico, y también de conectividad e infraestructuras. Creo que tenemos que hacer las dos cosas, pero no una inmigración descontrolada que a medio plazo empiece a generar conflictos y falta de integración social. Esto no es una cuestión, como hace el Gobierno, de meter dos millones de migrantes en los últimos siete años y ahora intentar regularizar a más de 800.000 personas que han entrado de forma ilegal en nuestro país. Eso es un lío a medio plazo y sin ninguna duda. ¿Qué podemos hacer en aquellos territorios que tuvieron actividad económica en el pasado y han dejado de detenerla? Ahí necesitamos un paquete fiscal, infraestructuras para vertebrar el territorio y servicios públicos para asentar población. 

– En materia de infraestructuras, hay un frente común que compartimos gallegos, asturianos y leoneses, que es el ramal noroeste del Corredor Atlántico. ¿Cree que el Gobierno está siendo justo a la hora de invertir o está generando más desigualdad?
– León tiene que ser un nodo entre Galicia y Asturias. Es lo correcto, porque la planificación racional en materia de infraestructuras lleva a esa conclusión. El problema es que León está lleno de titulares, anuncios y compromisos, pero está huérfano de concreciones, plazos, licitaciones, ejecuciones y máquinas. León necesita que se le trate en serio y que se le diga que un determinado proyecto se va a hacer de esta forma con un presupuesto y con un plazo para empezar. Yo lo que observo desde hace mucho tiempo en León es que es un territorio estratégico para la vertebración de una comunidad enorme, que es Castilla y León. Está claro que León tiene una idiosincrasia geográfica, cultural y sociológica que debemos admitir y necesitamos que forme parte de las decisiones estratégicas de la comunidad autónoma. Sin León no hay Castilla y León, pero León tiene que tener el estatus que le corresponde por historia, por situación geográfica, por población y porque ha venido perdiendo en las últimas décadas una serie de industrias, como es el caso de la minería. Eso ha hecho que haya pasado de ser una provincia económicamente muy potente a tener una época en la que ha perdido potencia. Por lo tanto, hemos de tener una discriminación positiva en materia de infraestructuras para armar bien la conectividad ferroviaria de León a través de ese nodo logístico, que creo que es muy importante, pero también la conectividad viaria con Valladolid para vertebrar desde León el resto de provincias. En León necesitamos es tomarlo en serio, no llenarlo de titulares y compromisos huecos y no incumplirlos de forma sistemática como ha ocurrido hasta ahora.

– Mañueco ha impulsado en los últimos años muchos proyectos que llevaban tiempo dormidos a raíz de la crisis de 2008. ¿Es suficiente eso para frenar la reivindicación de una autonomía propia para León?
– Mi objetivo es tomarme la política en serio. Efectivamente, en León hay un desencanto por el devenir de la comunidad, porque se ha sentido a veces ausente de las grandes decisiones para la vertebración de un territorio muy complejo. Estamos hablando de la comunidad autónoma más grande del país y que tiene una historia incuestionable, con un patrimonio incuestionable y un protagonismo incuestionable en la configuración de la nación española. Por lo tanto, creo que más conflictos territoriales en una España que está huérfana de un proyecto común no es lo correcto. España lo que necesita es reconciliarse, es volver a hablar es volver a darse la mano, es volver al diálogo, es volver a los consensos y destruir los muros para construir puentes para tener un proyecto de prosperidad. España tiene hoy unas dificultades enormes. Ya nadie cuenta con nosotros en política exterior. En política de seguridad, somos una nación no fiable y tenemos una serie de problemas estructurales de primer nivel. Nunca los jóvenes de 35 años han tenido menos oportunidades que las de generaciones anteriores. Un joven con una carrera, incluso de doble grado, cobra de media menos que un pensionista. Tenemos un déficit de 70.000 millones de euros al año en pensiones, una deuda pública que da miedo y que se ha incrementado un 40% durante los años de Sánchez, medio billón de euros que suponen sólo de intereses 40.000 millones de euros al año, y unos servicios públicos que están más deteriorados que nunca. En España ya no hay tren de alta velocidad, sino que en muchas vías estamos circulando a velocidades por debajo de los 250 kilómetros por hora. Eso es velocidad alta, no alta velocidad. El estado de las autovías, lo he podido comprobar estos días en Castilla y León, es el peor que recordamos. No hay mantenimiento, no hay seguridad. El sistema eléctrico español, además del ridículo internacional con el apagón, no permite que se construyan muchas viviendas ni que inicien su actividad muchas industrias porque la red no tiene potencia. Viajar en España es menos seguro que hace unos años y tenemos unos servicios públicos que han entrado en una fase de decadencia. Por lo tanto, España necesita un proyecto de prosperidad y actividad económica sana, de controlar la deuda pública, de conseguir inversión nacional y extranjera y de dar seguridad. Por lo tanto, ya tenemos bastantes conflictos territoriales y a Castilla y León le interesa permanecer unida frente al interés del separatismo, que es en este momento el que corta el bacalao en el Gobierno de España. Hoy Sánchez no es nada sin Bildu, sin el PNV, sin Esquerra y sin Junts. Esto es justamente lo que no le interesa a Castilla y León. 

– La solución para el declive de León y de todo el oeste del país pasa por tanto a su juicio por el desarrollo de todas esas infraestructuras pendientes que cohesionen el territorio…
– Sí, hay que vertebrar. León es una rótula entre Galicia y Castilla y León. Tiene una posición estratégica que hay que poner en valor y hay que vertebrar León desde el punto de vista viario y ferroviario. Necesitamos que en las Cortes se sepa que León es una provincia con carácter y con personalidad que lo que pide es respeto. Y creo que, en los últimos años, Mañueco ha entendido que León es clave a la hora de vertebrar un territorio tan complejo como este, con unas distancias de centenares de kilómetros de norte a sur, de este a oeste y en diagonal. León ha tenido muchas décadas de prosperidad económica, las cosas fueron cambiando en el ámbito industrial y energético y pasó a una época valle, pero ahora tiene que volver a subir desde el punto de vista económico. Hay que darle un mensaje de optimismo y de respeto a León, porque entiendo esa percepción de una cierta orfandad, pero mi objetivo no es dividir o aislar a León, sino integrarlo a través de esa rótula entre Galicia y el resto de Castilla y León.

– Estos días le hemos preguntado a mucha gente si quería trasladarnos alguna pregunta para usted aprovechando que nos ha concedido esta entrevista. Y la más repetida, incluso entre cargos de su propio partido, es si, en caso de llegar a ser presidente del Gobierno, se compromete a impulsar todos los proyectos que Sánchez tiene pendientes en León y que suman más de 1.700 millones de euros…
– El Gobierno de Pedro Sánchez es una máquina de incumplimientos con León. Y ello pese a que hay un castellano en el Ministerio de Transportes, pero claro… Primero Ábalos, que ahora está en la cárcel, y ahora Puente, especialista en redes… sociales, no en redes viarias o ferroviarias. Un ministro polémico que no ha tenido un comportamiento honesto con León. Yo sé que tenemos un objetivo fundamental, que es el tema ferroviario. Yo he defendido el Corredor Atlántico y conozco bien el noroeste de España. Por lo tanto, no soy un candidato a presidir el Gobierno de otro lugar. Soy de ese lugar. Y también tenemos que conectar León hacia Valladolid. Yo presentaré un plan de infraestructuras viarias, ferroviarias, aeroportuarias y portuarias para las zonas de mar. Y ese plan tendrá una serie de hitos, una planificación, unos calendarios, unos plazos y una metodología. España hoy es uno de los países que menos invierte de la Unión Europea en relación a su Producto Interior Bruto. Yo quiero que España vuelva a ser uno de los tres países con más inversión en relación a su Producto Interior Bruto y ahí habrá que encajar todos los proyectos pendientes de León y llevar una cuenta del retraso acumulado, porque habrá infraestructuras nuevas que no estaban previstas, pero las prioritarias serán las que estaban previstas y no se ha ejecutado. Por lo tanto, León tendrá una discriminación positiva en ese plan de infraestructuras. Esos proyectos demorados y esos 1.700 millones de euros que siguen sin ejecutar tienen que tener una prioridad a la hora de fijar los plazos. León estará dentro de las prioridades del Gobierno. He sido vicepresidente de la Xunta con Fraga y llevaba las infraestructuras, por lo que hice las primeras autovías que se hicieron en Galicia. Por lo tanto, yo creo mucho en las infraestructuras, porque vertebran el territorio, disminuyen el coste de los servicios públicos al reducirse los tiempos de conexión y son una inversión que genera ingresos. Yo no conozco ningún país que vaya bien con malas infraestructuras. Por lo tanto, desde la prudencia, para no caer en lo que han caído los demás de faltar al respeto a León, sí digo que será prioritario en materia de infraestructuras. ¿Por qué? Por justicia, porque estamos llenos de titulares, de compromisos y de palabras que al final son estériles de hechos.

– ¿Confía en que dentro de poco más de un año pueda concederle otra entrevista a La Nueva Crónica en Moncloa y como presidente del Gobierno?
– Me presento a ganar y a gobernar. La otra vez me presenté a ganar y a gobernar. Y gané, pero no me dejaron gobernar, porque se pactó con los seis diputados de Bildu y todos los independentistas catalanes. Yo creo que ahora la gente sabe que el sanchismo está en una fase terminal, pero tenemos que convencer a la gente, tenemos que explicar mejor nuestro proyecto y decir que venimos no a levantar muros, sino a derribarlos, que tenemos un proyecto que busca la prosperidad de los intereses generales, que nuestro sistema de financiación autonómica busca sostenerlos servicios públicos de la gente, no del entramado separatista. Esta semana hemos visto el presupuesto de la Generalitat de Cataluña y lo que más sube es su política exterior, su gasto corriente en sus televisiones, su política lingüística excluyente… No, esto no va por ahí, pero para poner en marcha ese proyecto yo necesito a Castilla y León, porque son muchas provincias, muchos diputados. Yo quiero ganar y gobernar para poner en marcha ese proyecto de prosperidad. Y después hay otros partidos que no sé muy bien por qué se presentan, porque no quieren gobernar, sólo quieren incluir o erosionar al Gobierno. Esa no es mi visión de la política. Mi visión de la política es que, para que usted sea un presidente legítimo, preséntese usted a las elecciones, tenga un proyecto común para todo el país, gane las elecciones y después gobierne. Si no se dan los tres hitos anteriores, yo no gobernaré. Ahora, si se dan los tres, yo me presento para ganar y para gobernar. Honradamente, creo que en España sobra ruido y lo que necesitamos es una política que funcione y en Castilla y León la hay.

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Alberto Núñez Feijóo, durante la entrevista concedida a La Nueva Crónica. | SAÚL ARÉN

 

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