Desde primera hora de la mañana, los fogones dirigidos por el equipo de cocina del restaurante Mirador del Ermitage se encargaron de preparar las más de 1.600 raciones de chorizo donado por los expositores que participan en la feria y kilos y kilos de patatas fritas, generosidad de Patatas Evaristo Abajo. Además, en la ‘tartera’ de barro con motivos bañezanos grabados en el fondo, dos huevos fritos en plancha junto al pan y el agua o vino como bebida completaron un menú capaz de seducir a niños y no tan niños.
A pesar de tener que soportar lluvia y viento desde el inicio de la preparación de las tarteras, el restaurante encargado de la gestión del evento, el grupo de voluntarios que cada año ayuda en la logística y el equipo del Gobierno en el consistorio –encargados de repartir las ‘tarteras’– volvían a lograr un sobresaliente en organización por reducir al mínimo los tiempos de espera. Mientras, en la Feria del Chorizo, continuó el ‘tapeo’ con el embutido y el vino como protagonistas.
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