Pilonas y conductores bañezanos: una difícil convivencia

En los últimos años se han "accidentado" decenas de veces los sistemas para el cierre de calles al tráfico. La última, el viernes, que sólo duró siete horas en servicio

Pedro J. Abajo
08/04/2018
 Actualizado a 13/09/2019
El coche siniestrado el viernes quedó suspendido sobre la pilona. | L.N.C.
El coche siniestrado el viernes quedó suspendido sobre la pilona. | L.N.C.
Si existe una estadística capaz de proporcionar una media del número de accidentes que sufren las pilonas o bolardos instaladas en las ciudades para la restricción del tráfico rodado, de acuerdo al número de vehículos que las atraviesan, en La Bañeza se supera con creces. De hecho, la «extraña relación» entre bañezanos y bolardos podría ser un caso de estudio porque hay pilonas automáticas o semiautomáticas que han tenido que ser repuestas hasta más de una docena de veces en pocos años y sistemas que no han durado ni siquiera unos meses.

El récord lo tiene la pilona semiautomática de la calle Manuel Diz, la que corta el acceso al centro urbano, que sufrió una embestida por parte de un conductor cuando estaba levantada un fin de semana de hace un par de meses o tres, esta misma semana fue repuesta y el mismo día de su «inauguración» volvió a ser arrancada del suelo. Sólo siete horas duró en pie un sistema de seguridad urbana cuyo coste suelen asumir las compañías de seguros de los vehículos presuntamente culpables del siniestro, pero que en el mercado ronda los 6.000 euros, más unos 25 cada llave para desbloquearlo.

El sistema puede fallar

El incidente del pasado viernes se produjo a primera hora de la tarde, cuando la pilona semiautomática –esta variante quiere decir que es necesaria la intervención humana para accionar el cilindro de gas que hace que se suba o se baje mediante una llave– se encontraba bajada, permitiendo el paso de coches a la Plaza Mayor y, tal vez, pudo fallar.

Fue entonces cuando una conductora se disponía a acceder a Manuel Diz y, según su testimonio, «el sistema se accionó repentinamente» y quedó suspendido el vehículo sobre el aparato, provocando «un buen susto» a la mujer. Otras fuentes aseguran que se intentó acceder «cuando estaba subido», pero las fotografías del accidente a las que ha tenido acceso La Nueva Crónica, donde el turismo no presenta daño frontal alguno, resuelven bastantes dudas.
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