Esta semana se celebró el Día Mundial de la Enfermería, creo que el colegio profesional más numeroso de la provincia, y al preguntarle al presidente por "un enfermero que os represente a todos, los valores de la enfermería", no lo duda, "Jesús, una leyenda de la profesión".
Jesús es un lacianiego que salió de su tierra para estudiar Enfermería, que vino al mundo de la mano y el saber de esa mujer que fue una leyenda en Laciana, la comadrona Pochi, y que ha visto cómo la tradición familiar sigue en su hija, que curiosamente es comadrona.
- ¿Cuántos años de enfermero?
- Más de cuarenta.
- ¿Siempre en el Hospital?
- Sí, con sus distintos nombres pues empecé en el Princesa Sofía —fíjate si hace años que ya es emérita quien le dio nombre—que era de la Diputación, después pasamos al Insalud y ahora están en el Sacyl... y yo, sin moverme.
Ni tan siquiera de planta pues la gran mayoría de sus años de enfermero los pasó en Neurocirugía, "con unos compañeros y unos médicos excelentes".
Ha tenido Jesús cargos de responsabilidad, participado en proyectos de investigación de trascendencia nacional, participado en congresos... pero lo que reivindica es su condición histórica de enfermero.
- ¿Qué tiene de especial la enfermería?
- Te lo explico. Es fundamental la ciencia, por supuesto, los adelantos tecnológicos, increíbles; pero si a todo ello no le pones cariño, humanidad, cercanía... no eres enfermero.
Ylo sabe muy bien él pues desarrolló su trabajo en una planta, Neurocirugía, que tiene la cara y la cruz. "Es muy gratificante ver salir andando a alguien que llegó destrozado, pero también es muy dura la realidad que ves muchas veces, cuerpos y cerebros destrozados... Yo siempre me sentaba con la familia y les explicaba lo que iban a afrontar, un proceso muy duro".
Jesús, un orgulloso enfermero que reivindica las dos caras de su profesión... "Me emociona cuando me llaman practicante, por lo que significa de trato humano".