Del olvido al oro en la Profunda y la Providencia

El histórico complejo minero prerromano, durante décadas bautizado como ‘las minas del olvido’, vuelve a la vida al reanudarse allí trabajos de búsqueda de oro por una empresa canadiense

07/01/2026
 Actualizado a 07/01/2026
El verdadero ‘espectáculo’ que es el interior de la Mina Profunda y La Providencia (en la foto) no ha sido aprovechado como recurso turístico. | GUHEKO
El verdadero ‘espectáculo’ que es el interior de la Mina Profunda y La Providencia (en la foto) no ha sido aprovechado como recurso turístico. | GUHEKO

La mina La Profunda —y su hermana La Divina Provindencia a apenas dos kilómetros de distancia— se mueve entre su valor histórico y la irrelevancia; pasa de ser el más importante complejo minero del noroeste de España al más olvidado del país, que ni siquiera le da nombre a una de esas rutas de montaña que proliferan en toda la montaña, con el valor añadido de atravesar espacios realmente espectaculares. Uno de esos misterios sin resolver.

De su valor histórico nadie duda. El ingeniero de minas e investigador Roberto Matías, que le he dedicado muchas horas a este olvidado complejo minero, lo decía con claridad meridiana en una charla en el MSM de Sabero: «El ser humano ha trabajado en ella desde hace más de 5.000 años para extraer los más variados minerales, algunos míticos como el uranio; otros muy valiosos en distintas épocas, como el cobre y cobalto —los más habituales— o el lítio. Hasta que hace prácticamente un siglo todo tipo de actividad cesó y apenas quedan unos restos en forma de muros de lo que fue un megacomplejo minero».

Imagen Imagen Mina Profunda 1
Comparativa del pasado y presente del complejo minero. | L.N.C.

Y señalaba algunos de estos hitos en un trabajo publicado en la revista Pro Monumenta junto a la profesora Ana Campos Neira. «La Mina La Profunda constituye, junto a las minas asturianas del Aramo (Riosa) y Milagro (Onís), uno de los más importan tes yacimientos de cobre del norte de España en el que se ha podido constatar una explotación prehistórica a gran escala de los recursos cupríferos. Dentro del ámbito de la Cuenca del Duero, se la puede clasificar como el yacimiento de cobre más significativo explotado en la antigüedad, dado el volumen de sus labores, muy por delante de cualquier otro indicio de cobre estudiado hasta la actualidad».

Al hablar de la importancia de estos yacimientos, el citado Roberto Matías recuerda que «el cobre sigue siendo un material insustituible como conductor eléctrico; el cobalto, empleado al principio para la fabricación de esmaltes, aunque pronto empieza a usarse también en aleaciones con el hierro y otros metales...»; sin olvidar que en La Providencia (Villanueva de Pontedo) se encuentra un mineral «único en el mundo: la villamaninita», que sufre el mismo olvido y jamás se ha puesto en valor esta condición de mineral único «en el mundo»; al margen de otras experiencias, incluso sensoriales, puestas de manifiesto en diversos trabajos de la empresa de turismo y ocio Guheko. 

¿Otra metáfora del olvido? Este lugar ni tan siquiera goza de ese título que se viene concediendo con generosidad: Bien de Interés Cultural.

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Una de las imágenes que muestran la riqueza de minerales junto al agua y la luz, en la mina La Divina Providencia. 

De hecho, después de aquella importancia histórica incuestionable, cuando está documentadas galería de hasta 50 metros de profundidad, llegó un largo olvido, hasta el siglo XIX y principios del XXcon ilustres nombres entre sus empresarios: «En 1883 figura como titular de la explotación  Ruperto Sanz Langa, con el tiempo fundador de la Caja de Ahorros y presidente de la Diputación provincial; a mediados del siglo XX Juan Madrazo de la Torre la registra en nombre de Julián García Rivas; es su edad dorada llegando a crear en Londres la Leon Cobalt and Copper Mining Ltd (por cierto, un fracaso). Durante la guerra se destroza La Fabricona, fundamental para el tratamiento del mineral extraído y en los 50 la reabrió  Garoña Esplugues, pero «fue cuando se produjo la avalancha de agua y lodos», una historia que se repite en la comarca pues todavía vivían en Cármenes muchos trabajadores de aquella etapa final que precedía al olvido. Al estudiar esta época Roberto Matías señalaba que «desde 1960 se conocen sus reservas de uranio y también es rica en oro». 

Ha aparecido la palabra, la leyenda, el oro. Y en los últimos años ‘la fiebre del oro’ ha vuelto a la comarca, cuando se anunciaba que «la empresa canadiense Pan Global Resources ha reanudado los sondeos en el Proyecto Cármenes, 100% propiedad de la Compañía, en el norte de la provincia de León. En la Fase 2 ( conocida como Objetivo Providencia) se han planificado cuatro sondeos de seguimiento del prometedor descubrimiento de oro detectado en las perforaciones en uno de los objetivos de la Fase 1».

Imagen mina profunda
Exterior de la mina La Profunda.  

Poco más se sabe. Debate entre escépticos que hablan de «cazasubvenciones» y quienes creen que la riqueza del preciado mineral es importante; en medio unos ganaderos que denuncian que se están pisoteando sus derechos y tradiciones  en lo que siempre el motor de la zona, la ganadería, al amparo de la fiebre del oro y una empresa que calla y sigue.

Que cuando irrumpe ‘el oro’... mira cómo está Villamanín. 

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