Aviones nazis destrozan La Fabricona de Golpejar

La Fabricona de Golpejar, que fue una instalación fundamental de la Mina Profunda, fue utilizada como un punto estratégico en la Guerra Civil y la causa de ser bombardeada por la aviación nazi de la Legión Cóndor

07/01/2026
 Actualizado a 07/01/2026
Las ruinas de la llamada Fabricona de Golpejar de la Tercia son el recuerdo del bombardeo por los aviones de la Legión Cóndor de estas instalaciones.
Las ruinas de la llamada Fabricona de Golpejar de la Tercia son el recuerdo del bombardeo por los aviones de la Legión Cóndor de estas instalaciones.

El importante complejo minero de La Profunda, en Cármenes, tuvo una construcción fundamental para su desarrollo en la llamada Fabricona de Golpejar, levantado en tiempos de la II República y hasta la que llegaba el mineral del cobre con una linea de baldes que bajaba desde el alto de la Collada de Cármenes hasta esta construcción, justo a ambos lados de la vía del tren, razón de ser del complejo. Tenía una  nave para lavadero de metales, y celdas electrolíticas  y de una serie de casonas de piedra; parte de ellas las después bombardeadas y enfrente las que hoy son un restaurante que lleva el nombre del pueblo, Golpejar, y antes fue durante años El Benavente. 

En los años de la guerra civil, muy dura en esta comarca, este enclave se convirtió en estratégico pues en estas construcciones se había  atrincherado un destacamento de soldados republicanos mandados por el capitán Luis Vaquero, que adquirieron notable fama por su resistencia de los ataques de las tropas franquistas, hasta ser vistos como un bastión de la zona republicana, hasta convertirse en objetivo de los aviones nazis de la  Legión Cóndor alemana, que tiempo después bombardeó. 

Y fue la que acabó con la resistencia de Golpejar, con otro bombardeo no excesivamente conocido. Un sobrino de capitán Luis Vaquero, del mismo nombre, recordaba cómo «la mayor parte de los milicianos que defendían La Fabricona y el capitán Vaquero resultó herido de gravedad». Una acción que, además, perjudicaba seriamente el futuro de la Mina de La Profunda. 

Esta acción bélica facilitó el avance el general Aranda hacia el Puerto de Pajares, pese a la resistencia que pusieron nuevas tropas republicanas que llegaron en siete trenes, pero las tropas de Aranda contaban con un batallón de 16 unidades: 6 baterías, 4 compañías de zapadores, 2 secciones de transmisiones y servicios. Eran los primeros días de septiembre del año 1937 y ahí quedan las ruinas para recordarlo. 
 

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