La autovía A-60, que algún día debería conectar León con Valladolid, vuelve a estar ahora mismo en obras pese a su relativa juventud. Los trabajos de reasfaltado que se están llevando a cabo entre Puente Villarente y Arcahueja han obligado a cortar la circulación en este tramo y a desviar el tráfico por la antigua carretera nacional, recuperando una situación que parecía superada con la puesta en servicio de esta infraestructura.
La circunstancia llama especialmente la atención porque apenas han transcurrido ocho años desde que el entonces ministro de Fomento, José Luis Ábalos, inaugurara en julio de 2018 el tramo que discurre entre Santas Martas y Puente Villarente, una actuación que supuso una inversión de más de 95 millones de euros. El tramo comprendido entre Puente Villarente y León, donde se localizan las actuales obras, es incluso anterior, ya que entró en servicio en 2012.

Los trabajos vuelven a poner sobre la mesa el estado de conservación de una autovía relativamente reciente, que necesita nuevas actuaciones sobre su firme mientras la conexión completa entre León y Valladolid continúa siendo una asignatura pendiente.
Entretanto, los conductores tienen que armarse de paciencia y volver a circular por las carreteras nacionales que la A-60 debía haber contribuido a descongestionar.
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