Un oasis ecuestre entre maíces en pleno Páramo leonés

Guillermo Méndez y Bruno Calzón han puesto en marcha ‘La Villa del Caballo’ en Laguna Dalga, un centro ecuestre que apuesta por la doma, la enseñanza y la cría y con aspiración a crecer con el tiempo

28/09/2026
 Actualizado a 28/09/2026
Bruno y Guillermo junto a los caballos de deporte español que crían en su nuevo centro de ‘La Villa del Caballo’. | ALEJANDRO RODRÍGUEZ
Bruno y Guillermo junto a los caballos de deporte español que crían en su nuevo centro de ‘La Villa del Caballo’. | ALEJANDRO RODRÍGUEZ

Entre maizales, en pleno corazón del Páramo leonés, los caballos han encontrado su particular villa. No hay grandes carteles que anuncien su presencia ni hace falta alejarse demasiado del paisaje agrícola que domina Laguna Dalga para descubrirla. Basta con adentrarse en una finca de más de cuatro hectáreas en la que, donde durante años estuvo la ganadería familiar de Guillermo Méndez Barragán, en la que ahora él y Bruno Calzón García han comenzado a levantar un proyecto que llevaba mucho tiempo rondándoles la cabeza. Su nombre, ‘La Villa del Caballo’. Su filosofía puede resumirse en pocas palabras: pasión, formación y diversión. Y siempre, por encima del número de animales o alumnos, «calidad y no cantidad».

Guillermo, de 36 años, y Bruno, de 38, son amigos, naturales de Laguna Dalga y comparten una larga trayectoria ligada al mundo ecuestre. Ambos comenzaron a formarse juntos en Segovia, en el Centro Ecuestre de Castilla y León, antes de seguir caminos profesionales distintos, pero siempre vinculados a los caballos. «Ya conocíamos el mundo ecuestre, pero allí nos metimos más de lleno y fue donde empezó la aventura», recuerda Guillermo.

Después llegaron años de experiencia lejos de casa. Guillermo pasó por Valladolid, Cataluña, Bélgica, Madrid o Segovia y fue avanzando desde el trabajo de mozo hasta convertirse en jinete y profesor, mientras Bruno se especializó especialmente en la gestión de centros ecuestres y regentando el suyo propio en Segovia durante varios años hasta que el alquiler del mismo se le hizo prácticamente inviable.

Los animales de 'La Villa del Caballo' alimentándose con la estampa de los maíces al fondo. | A. RODRÍGUEZ
Los animales de 'La Villa del Caballo' alimentándose con la estampa de los maíces al fondo. | A. RODRÍGUEZ

 

La idea de regresar al pueblo partió primero de Guillermo. Sobre la antigua ganadería de su padre comenzó a levantar poco a poco la infraestructura de lo que acabaría convirtiéndose en el nuevo centro mientras primero lo compagina con otros empleos por la zona. El paso definitivo llegó en 2024, cuando Bruno se sumó al proyecto. «Unimos fuerzas, nos volvimos los dos al pueblo e iniciamos ahí entonces la andadura», explica Guillermo.

‘La Villa del Caballo’, que abrió sus puertas este mismo verano, combina varias actividades. Cuenta con una escuela de equitación para alumnos desde iniciación hasta niveles más avanzados, trabajos de doma y desbrave, compraventa de caballos y una yeguada destinada a la cría de animales de deporte, especialmente orientados al salto. «Primero generamos la yeguada y después hemos ido incorporando la escuela», explica Bruno.

Actualmente disponen de siete caballos destinados a las clases y alrededor de una treintena de animales en total. La cría se mantiene de forma controlada, con dos o tres potros al año, porque su objetivo nunca ha sido crecer por crecer. «No queremos coger mucha cantidad, sino calidad. La filosofía es esa», resume Bruno.

Bruno acariciando a uno de los caballos. | A. RODRÍGUEZ
Bruno acariciando a uno de los caballos. | A. RODRÍGUEZ

 

La misma idea se traslada a la escuela. No buscan reunir grandes grupos, sino trabajar de forma cercana con los alumnos. «Queremos que sea algo familiar, que vengan grupos pequeños y que aprendan», explica Bruno. En apenas unas semanas de actividad ya rondaban la veintena de alumnos de distintas edades llegado del propio pueblo, Santa María del Páramo o La Bañeza, entre otros.

Guillermo resume el espíritu del proyecto en otras tres palabras: «Pasión, formación y diversión». Una filosofía que pretende acompañar tanto a quienes se acercan por primera vez a un caballo como a aquellos que quieran seguir avanzando en la doma o el salto.

Guillermo practicando saltos en el centro con la potra Avril de margor. | L.N.C.
Guillermo practicando saltos en la pista de 'La Villa del Caballo' con la potra Avril de margor. | L.N.C.

 

El siguiente objetivo está ya marcado: crear un equipo propio de salto con el que competir. La intención es que Guillermo pueda volver a los concursos y que, con el tiempo, también lo hagan los alumnos que alcancen el nivel necesario. «Ojalá tengamos un grupo de seis o siete alumnos para salir a competir con ellos», señala Bruno.

Más adelante tampoco descartan organizar alguna competición en sus propias instalaciones, cuando el centro siga creciendo y cuente con la infraestructura necesaria. Entre sus próximos planes están también nuevas cuadras, un espacio social para las familias y campamentos en épocas como Navidad, Semana Santa o verano. Eso sí, también reconocen que bienvenida será la llegada de patrocinadores que quieran impulsar su centro.

Guillermo y Bruno impartiendo clases a varios alumnos del centro. | L.N.C.
Guillermo y Bruno impartiendo clases a varios alumnos del centro. | L.N.C.

 

Poner en marcha todo el proyecto no ha sido sencillo y los trámites administrativos les han llevado cerca de dos años, pero ambos prefieren mirar hacia lo que queda por hacer. Buena parte de las instalaciones han salido además de su propio trabajo y del apoyo de sus familias.

Ahora, entre los maizales de Laguna Dalga, los dos amigos vuelven a compartir camino después de haber comenzado juntos su formación años atrás en Segovia. Esta vez lo hacen en casa y con una idea clara de lo que quieren construir: un centro cercano, ligado al deporte y a la formación, en el que los números nunca estén por encima del trabajo bien hecho. Pasión, formación y diversión. Y, sobre todo, calidad antes que cantidad.

Uno de los alumnos galopando a caballo durante una de las clases con Guillermo. | L.N.C.
Uno de los alumnos galopando a caballo durante una de las clases con Guillermo. | L.N.C.

 

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