"Nos llenamos la boca con la historia de León, pero no peleamos por su futuro"

Entrevista a Carlos González-Antón, secretario de la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores

03/12/2023
 Actualizado a 03/12/2023
Carlos González-Antón, secretario de la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores. | CAMPILLO (ICAL)
Carlos González-Antón, secretario de la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores. | CAMPILLO (ICAL)

Abogado y Catedrático de Derecho Administrativo, es además el secretario y asesor jurídico de la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores. Especializado en asuntos medioambientales, representa a los pueblos que se han visto gravemente perjudicados por las obras de la Variante de Pajares debido a la perforación de una veintena de acuíferos cuyo caudal se va ahora a la vertiente asturiana. Con los túneles ya en servicio para los trenes de la alta velocidad ferroviaria, explica los pasos a seguir a la hora de reclamar medidas correctoras y compensatorias para estas localidades. 

– Este miércoles se inauguró la obra faraónica de la Variante de Pajares tras casi dos décadas y una inversión de 4.000 millones de euros, lo que prácticamente duplica lo inicialmente previsto y, pese a ello, no se han corregido los daños medioambientales. ¿Considera que la dificultad técnica de la obra justifica tal sobrecoste? 
– Respondiendo desde mi perspectiva profesional de jurista, el sobrecoste lo que acredita son las graves deficiencias del proyecto, que no supo prever en su real dimensión los problemas que causaría el agua, además de que no se incluyeron desde el principio las medidas correctoras y compensatorias que exige la normativa y que están si definir veinte años después, a pesar de que llevamos desde hace más de diez reclamándolas.

– ¿Cuánta agua se está perdiendo cada día en la vertiente leonesa por culpa de la Variante de Pajares?
– El caudal que sale por los túneles tiene una media de 319 litros por segundo en estos últimos años, después de que al principio fuese hasta diez veces superior, según algunos cálculos. De ese caudal más del 85 % corresponde a la cuenca del Duero. Pero este es solo el caudal que se filtra a los túneles, el resto de las filtraciones y las modificaciones geológicas que se están produciendo son totalmente desconocidas. La realidad es que decenas de manantiales han desaparecido ya y en el futuro seguirán secándose otros de forma irreversible.

– ¿Por qué no se ha aplicado la resolución que se aprobó en mayo respecto a las medidas compensatorias?
– Hay varias razones. La primera, porque la inestabilidad política que sufrimos en la nación centra los problemas en otros territorios. Lo que pasa en León es irrelevante. La segunda, porque aquí, como siempre, los políticos leoneses defienden antes a sus líderes nacionales que a los ciudadanos que representan. Llama la atención que jamás ni el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ni el Ministerio de Transportes haya invitado a ninguna reunión a la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores. Somos los únicos que hemos estado recurriendo para lograr que el ministerio con competencias en medio ambiente, que ha cambiado de nombre varias veces, modificase el pasado 15 de mayo la declaración de impacto ambiental. Las reuniones en Diputación o en los ayuntamientos siempre han sido con los políticos locales del partido de turno, nunca con los que protestaban. Y lo único que ha hecho Adif es intentar acallar las protestas. Desde la federación exigiremos la puesta en marcha de las medidas acordadas en mayo en la modificación de la declaración de impacto ambiental, y si no se hace, acudiremos a los tribunales.

– ¿Qué medidas correctoras y compensatorias crees necesarias?
– Nunca vamos a renunciar al bombeo del agua. Hemos hecho un trabajo de ingeniería de estudio de alternativas, con una ayuda de la Consejería de Medio Ambiente, que agradecemos, y esa será nuestra pelea, pues es la medida correctora imprescindible. No hay forma de evitar ahora que la rotura de más de veinte acuíferos siga provocando una pérdida de recursos hídricos en la cuenca del Duero, que no tenemos la obligación legal de soportar, ni los leoneses, ni los portugueses. Ni los ganaderos de Cubillas de Arbas, como Arsenio, ni los regantes del Páramo, pues el agua que se pierde también sirve a sus intereses.

– Además del bombeo, ¿harán falta otras infraestructuras que permitan la actividad de la ganadería extensiva?
– Por supuesto que sí, hemos planteado la necesidad de balsas, que serán necesarias no solo para la ganadería extensiva, sino también para el mantenimiento de la fauna salvaje y de los ecosistemas afectados. Habrá que hacer proyectos de restauración ambiental, reforestación que permita mantener el agua en la superficie. La implantación de un sistema de riego moderno en la concentración parcelaria de Villamanín, pues muchas parcelas de regadío han pasado a ser de secano. Hay que analizar todo de una forma integrada.


– Mencionaba entre las medidas la construcción de balsas, pero ¿con qué agua se van a llenar estas balsas?
– Ese es el problema y la razón de que exijamos el bombeo. Debemos tener claro que –con la evolución climática– no hay garantía de que se pu dan llenar las balsas en esta zona, pero es que todos los hectómetros cúbicos que se deben almacenar en el embalse de Casares de Arbas servirán para una mejor gestión del caudal del Bernesga y para que los regantes del Páramo puedan emplear más agua de Barrios de Luna o de Riaño. Lamentablemente, los políticos leoneses no tienen una visión estratégica o a largo plazo, puesto que están preocupados por si están invitados a los actos o las ferias que van a inaugurar el fin de semana, no por la seguridad hídrica de la provincia a largo plazo, olvidando que el agua es la principal riqueza que nos queda en la provincia de León. Un recurso que no es de León, pero que debe ser gestionado de forma eficiente y sostenible, y eso exige que emplee, en primer lugar, donde está el recurso. Un territorio que no tenga seguridad hídrica tiene claramente amenazado su futuro, y si, además, es un desierto demográfico, como León, el peso electoral lo convierte en irrelevante.


– ¿Cree que habrá además compensaciones económicas?
– Lo que exigiremos son las indemnizaciones por los daños ocasionados hasta que dejen de producirse. Se exigirá responsabilidad patrimonial al Estado. ¿Ha pagado alguien las pérdidas de producción de hierba por los prados que ahora son de secano? ¿Y los costes para dar agua al ganado? ¿Y los turistas que dejan de venir a las casas rurales porque no hay garantía de agua? ¿Quién ha pagado el coste de los camiones cisterna empleados para llevar agua a algunos pueblos afectados?

– En cualquier caso, más allá de esas compensaciones de la naturaleza que sean, ¿considera que el daño medioambiental es mínimamente reparable?
– El impacto de la falta de agua es sistémico, no se puede separar el impacto sobre las actividades humanas y sobre el medio ambiente, pues el ganadero, el agricultor, quien se dedica al turismo rural, los residentes, todos necesitan agua. Si nos hemos gastado 4.000 millones de euros de todos los españoles y europeos en la Variante de Pajares hasta ahora, para poder estar orgullosos de esta obra pública, hay que concluirla, y si España tiene que pagar 50 millones más en un proyecto de restauración integral de la zona, lo debe hacer. Nadie podrá estar orgulloso de esta obra mientras se permita que los pocos vecinos que quedan en unos pueblos de León se queden sin agua y sin futuro. Es de una irresponsabilidad intergeneracional brutal. La ausencia absoluta de solidaridad que demuestran muchos es obscena.

– ¿Han estado las instituciones locales, la Diputación y la Junta de Castilla y León a la altura de las circunstancias asumiendo su responsabilidad de defender los intereses de los pueblos afectados por esta obra?
– Para responder a esta pregunta sólo hace falta leer el BOE de 15 de mayo de 2023. Allí se ha retratado todo el mundo, los que han hecho algo, los que han hecho poco y los que no han hecho nada. Ya sé que esta tarea de leer el BOE es ingrata hasta para mis alumnos de Derecho, más para los políticos que tienen tantos eventos en sus agendas; pero animo a los lectores de este periódico, que también son electores, a que lo hagan.

– En algunos pueblos existe también un problema respecto al pago de las expropiaciones. ¿Qué política mantiene Adif en este sentido?
– Mi opinión es que los pueblos de León, que no son otra cosa que los ciudadanos de León, tenemos que convencernos de que ni los señores de Adif, ni los políticos nos van a resolver nuestros problemas si no lo hacemos nosotros. Los pueblos de León están totalmente desasistidos, de hecho, hasta nos han quitado la categoría de ente local en la Ley de Régimen Local estatal (elaborada por mi maestro, el profesor Sosa Wagner) y nadie ha dicho nada, salvo un servidor, como se decía antes. Nos llenamos la boca con la historia de León, pero no peleamos por su futuro y pelear no es votar cada cuatro años. Es defender los intereses de cada pueblo como se hizo siempre, si las autoridades no atendían, se pleiteaban años contra ellas, para defender los comunales, los montes, el agua. Ahora creemos que tenemos todo garantizado, hasta nuestra democracia. Y en León, en nuestros pueblos no tenemos garantizada ni el agua. Es nuestra responsabilidad y nuestro deber defender el futuro de nuestros hijos y nietos. Si no lo hacemos cada uno de nosotros, nadie lo va a hacer.

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