"No ha habido ninguna negociación, ha sido una imposición de la industria láctea"

La mayoría de ganaderos de vacuno de leche de León se ven obligados a firmar los nuevos contratos a 7 céntimos menos por litro para no tirar su producto, como es el caso de la cooperativa Madre Esla

01/04/2026
 Actualizado a 01/04/2026
Foto de archivo de una explotación de vacuno de leche. | MAURICIO PEÑA
Foto de archivo de una explotación de vacuno de leche. | MAURICIO PEÑA

Con nula negociación, ni con una prórroga de la industria láctea para buscar una solución, los ganaderos de vacuno de leche se han visto obligados a firmar sus nuevos contratos con una bajada de 7 céntimos el litro para no tener que tirar su producción a partir de este miércoles 1 de abril.

A pesar de la presión mediática de las diferentes organizaciones profesionales agrarias, la industria no ha cedido y la mayoría los ganaderos ya han firmado los nuevos contratos para no poner más en riesgo la viabilidad de sus explotaciones.

Más necesaria se antoja la firma en el caso de Madre Esla, la cooperativa Vega Esla de Toral de los Guzmanes, que cuenta con unos 30 ganaderos de vacuno de leche de la zona del sur de León y algún de lo provincia limítrofe de Zamora donde generan más de 40 millones de litros al año y donde no firmar «supondría un desastre con pérdidas cuantiosas». 

Así lo señala el presidente de Madre Esla, Daniel Martínez, que lamenta que «hemos tenido que firmar en el último momento porque no ha habido negociación, es decir, no ha sido un contrato, ha sido una imposición de la industria».

Daniel Martínez, ganadero de vacuno de leche y presidente de Madre Esla. | L.N.C.
Daniel Martínez, ganadero de vacuno de leche y presidente de Madre Esla. | L.N.C.

 

En ese sentido, asevera que «el trato con la industria es cordial, pero bajo la advertencia de que, si el día 31 de marzo no estaba firmado el contrato, el 1 de abril no se iba a hacer cargo de la leche y nos la dejaría ahí tirada y no nos ha quedado otra que firmar».

Una de las cooperativas más grandes de la provincia leonesa que vela por los intereses de los ganaderos de vacuno de leche (teniendo en cuenta que actualmente hay 168 ganaderías en León con 24.000 reses) que negocia en conjunto el precio de su treintena de socios que, tal y como manifiesta Martínez, «a nosotros solos no nos da para poder luchar contra la industria». Por eso, asegura que Madre Esla, de la mano de la organización Agaprol, denunciará estos contratos a la baja por los tendrán 7 céntimos menos por litro (pasando de cobrar 0,52 a 0,45) y que han firmado para los próximos tres meses «de forma totalmente impuesta», reitera.

«El problema no es sólo que te baja el precio de la leche, es que nuestros costes de luz, soja, cereales, gasoil, etc. son cada vez más altos y los números para que esto sea rentable no salen», apunta Martínez, que añade: «los ganaderos están muy cabreados con esta bajada, pero no nos queda otra que aceptarla por nuestro bien». «Puede que alguno ahora no haya firmado, pero en pocos días probablemente no tendrá otra solución que firmar el nuevo contrato o dejar de ser ganadero porque no le van a recoger la leche y va a tener que tirarla y supone todavía más pérdidas económicas», sostiene.

El sector, al límite

De hecho, el presidente de Madre Esla afirma que «ante una bajada tan importante, que había mucha gente aguantando en el sector por el precio que había porque era aceptable para todos, lo único que se va a conseguir ahora es que muchos ganaderos que están en edad de jubilación o que ya querían quitar la explotación, acaben de tomar la decisión de dejarlo definitivamente». «Tenemos constancia de que en los mataderos ya se están matando más vacas de leche de las que se debería y eso es un claro indicativo de cómo está el sector», apunta.

Muy a su pesar, ve un «desánimo» muy generalizado entre los ganaderos de vacuno de leche «porque cada vez hay menos futuro». «Hemos pasado de ser 240 ganaderos en 2020 a ser en 2026 unos 160… A este ritmo en 2030 quedamos menos de 100», lamenta. 

A título personal, Daniel Martínez, que trabaja una explotación de unas 260 reses en Laguna Dalga, reconoce que esta bajada de precio supone «un leñazo muy grande» porque «cada vez necesitamos invertir más y tenemos más costes y llegaremos un día en el que todo este nos asfixie y no podremos hacer nada». «Si no hay beneficio, no puede haber futuro», concluye.

Lo más leído