Los ‘niños’ del 66 cumplen 60 reunidos en su Ciñera natal

La generación del ‘baby boom’ se citó el fin de semana en una jornada marcada por la memoria, la amistad y las raíces compartidas

11/08/2026
 Actualizado a 11/08/2026
Foto de grupo de los ‘quintos’ participantes en el encuentro en Ciñera. | L.N.C.
Foto de grupo de los ‘quintos’ participantes en el encuentro en Ciñera. | L.N.C.

Hay pueblos que forman parte de una vida y otros que, directamente, son parte de ella. Para los niños y niñas que nacieron en Ciñera de Gordón en 1966, aquellas calles, aquellas aulas y aquellos juegos compartidos son mucho más que un recuerdo. Son el escenario de una infancia común que, seis décadas después, volvió a reunirlos.

La generación del 66 se encontró de nuevo en su pueblo para celebrar una fecha muy especial: los 60 años. Algunos ya los habían cumplido y otros lo harán a lo largo de los meses que quedan de este año, pero todos compartían algo mucho más importante que una cifra: haber nacido y crecido juntos en una Ciñera minera, bulliciosa y llena de vida.

Ciñera, «el pueblo minero por excelencia», los vio nacer en aquel 1966 del baby boom, cuando las calles estaban llenas de niños y niñas y las aulas también daban buena cuenta de aquella generación. Fueron años de juegos, colegio, amistades y primeras aventuras. Una época que hoy queda lejos en el calendario, pero que permanece extraordinariamente cerca en la memoria de quienes la vivieron.

Han pasado 60 años y la vida llevó a cada uno por caminos diferentes. Algunos permanecieron en Ciñera, otros se instalaron en pueblos de la comarca o en León y varios tuvieron que marcharse mucho más lejos. Sin embargo, la distancia no consiguió borrar aquel vínculo que nació en la infancia.

De hecho, hace ahora diez años decidieron recuperar de forma especial ese contacto. En 2016, con motivo de su 50 cumpleaños, volvieron a reunirse después de muchos años sin verse. Aquel encuentro dio paso a nuevas reuniones anuales que se mantuvieron hasta que la pandemia de 2020 obligó a ponerlas en pausa.

Pero la amistad no se detuvo. Desde aquel 2016 mantienen un grupo de WhatsApp «muy vivo», según explican, que se ha convertido en una especie de plaza del pueblo virtual en la que siguen compartiendo conversaciones, recuerdos y noticias de unos y otros. Porque aunque la minería haya desaparecido prácticamente del paisaje de Ciñera, permanece otro de los grandes nexos que unieron a aquella generación: haber crecido juntos.

El encuentro tuvo, por eso, un significado especial. Diez años después de aquella primera reunión de los 50, los miembros de la generación del 66 volvieron a sentarse juntos, conversar y ponerse al día. La jornada estuvo marcada por los recuerdos de aquellas vivencias compartidas, las anécdotas que volvieron a provocar risas y las confidencias sobre todo aquello que les ha deparado la vida durante estas seis décadas.

Hasta Ciñera llegaron participantes desde distintos puntos de la geografía española. A algunos la vida les llevó lejos de su pueblo y tuvieron que hacer un largo viaje para regresar; otros permanecieron en Ciñera o se instalaron en localidades próximas y en León. Distintos caminos que volvieron a encontrarse en el mismo lugar donde comenzó buena parte de sus historias.

No estuvieron todos. Algunos no pudieron acudir porque se encontraban lejos, por motivos laborales o porque las vacaciones les llevaron a otros lugares. Y hubo también ausencias definitivas. «Otros han corrido peor suerte y ya no están entre nosotros», señalaron, antes de recordar que todos ellos estuvieron presentes de alguna manera en el encuentro, «con un cariño especial».

Porque celebrar 60 años también significó mirar atrás y reconocer el camino recorrido. Celebrar lo vivido, pero también recordar a quienes formaron parte de aquellos primeros años y que hoy ya no pueden sentarse alrededor de la misma mesa.

En Ciñera, los encuentros entre «quintos» se han convertido en una tradición que cada verano devuelve a muchos vecinos y amigos al pueblo. Son reuniones que permiten recuperar amistades, compartir recuerdos y mantener vivos unos vínculos nacidos cuando todos eran niños.  Pero entre todas esas generaciones hay una que ha hecho de ese contacto una auténtica tradición. Son los nacidos en 1966, que desde aquel encuentro de los 50 han procurado mantener estrecha la relación y cuidar cada reencuentro.

Ahora cumplen 60. Ya no son aquellos niños que llenaban las calles y las aulas de Ciñera, pero quizá lo más importante es que todavía conservan una parte de aquellos chavales que crecieron juntos. La minería que marcó la vida del pueblo se ha ido, las calles son diferentes y cada uno ha escrito su propia historia. Pero queda la memoria de una generación que compartió los mismos juegos, los mismos paisajes y buena parte de sus primeros sueños.

La mirada ya está puesta en el futuro. «Esperan seguir contando con mucha salud para cumplir juntos por lo menos hasta los 80 y más allá», señalaron. Una frase que resume el espíritu de esta generación: seguir encontrándose, seguir contando historias y seguir sumando años juntos.

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