"Mi vocación de servicio es muy profunda y creo que tenía ‘carrete’ para más"

Entrevista a Julio Andrés Gutiérrez, coronel de la Guardia Civil

22/10/2026
 Actualizado a 22/10/2026
Julio Andrés Gutiérrez, coronel de la Guardia Civil. | GUARDIA CIVIL
Julio Andrés Gutiérrez, coronel de la Guardia Civil. | GUARDIA CIVIL

Después de 42 años de servicio en la Guardia Civil, doce de ellos al frente de la Comandancia de León, el coronel Julio Andrés Gutiérrez pone fin a una etapa marcada por su estrecha vinculación con la provincia. El pasado 8 de octubre, coincidiendo con su 61 cumpleaños, pasó a la reserva por imperativo legal, aunque reconoce que todavía tenía ganas de continuar. Asturiano de nacimiento, pero leonés de adopción, deja atrás las responsabilidades del mando con nostalgia, agradecimiento y la satisfacción de haber encontrado en León su hogar. En esta entrevista repasa su trayectoria, los sacrificios personales de una profesión que exige disponibilidad permanente y su futuro, que tiene claro que seguirá ligado a esta tierra. 

– Después de 42 años de servicio, más de tres décadas de relación profesional con León y doce al frente de la Comandancia, ¿qué sentimientos le acompañan al cerrar esta etapa? 
– Los sentimientos que me abordan ahora no son ni mucho menos contradictorios, son compatibles, aunque unos más fuertes que otros. Paso a la situación administrativa de reserva y por ello dejo de prestar servicio en la situación administrativa de activo, por imperativo legal, porque la ley establece que el pasado día 8 de octubre (mi cumpleaños, 61) cumplí la edad reglamentaria que se establece para los oficiales. Remarco lo de imperativo legal porque mi familia tiene salud, yo también, y tenía la motivación para continuar superando esa edad. Mi vocación de servicio siento que es muy profunda y creo que tenía ‘carrete’ para más. Pero dicho esto, no puedo sustraerme al paso del tiempo y al cumplimiento de la edad reglamentaria, llevo mentalizándome desde hace años sobre este cambio. Y lo asumo con total naturalidad y tranquilidad, simplemente es lo que toca y no merece la pena sentirme mal por algo inevitable y que no depende de mí, no hay nada de disgusto, ni de contrariedad, es un cambio al que me voy a adaptar con facilidad, no exento de nostalgia, pero con facilidad.

– Llegó destinado por primera vez a León en 1989, se marchó durante algunos años y regresó en 2003. ¿En qué momento dejó de sentirse destinado aquí para empezar a considerar esta provincia como su casa? 
– En el año 2003 estaba destinado en Valencia, donde junto a mi esposa pasamos 8 maravillosos años y de donde son nuestros dos hijos y donde todavía mantenemos sólidas amistades. Pero a Valencia llegamos solo movidos por las expectativas profesionales que yo tenía al salir de la academia de oficiales, no teníamos familia allí. Al crecer los niños nos planteamos o fijar el ‘campamento base’ en Valencia o en un lugar cercano a nuestros padres (Asturias y Galicia) y decidimos esta segunda opción en León también porque tanto mi esposa como yo habíamos vivido de pequeños aquí (aparte de mi corto destino en el GRS de la Virgen del Camino). Pero ese ‘campamento base’ que iba a ser, independientemente de mis ascensos y mi más probable movilidad fuera de la provincia, se convirtió en un ‘campamento fijo’, pues los ascensos no implicaron cambio de localidad de destino. Desde entonces, a pesar de tres ascensos, he tenido el privilegio de no cambiar de localidad, dando una estabilidad a mi familia difícil de conseguir siendo guardia civil.

Imagen 01. coronel Julio Andrés Gutiérrez
 Julio Andrés Gutiérrez, coronel de la Guardia Civil. | GUARDIA CIVIL

– Estar al frente de la Guardia Civil supone vivir muy de cerca tanto los momentos felices como los más difíciles por los que atraviesa una sociedad. ¿Qué le han enseñado los leoneses durante todos estos años?
– Son muchos años los que llevo en León y la sociedad leonesa ha evolucionado mucho, claro que sí, es lo normal y yo he evolucionado con ellos y he aprendido mucho de su cultura, de sus tradiciones, de su historia, parte en común o como continuidad a mi tierra natal (Asturias). De los leoneses me fascina su hospitalidad, su amabilidad, cercanía, su sentido de la amistad verdadera, también valoro su emprendimiento, la búsqueda de lo justo en equilibrio con su prudencia y su humildad. Por todo eso y más son mi gente y este es el sitio donde quiero vivir. 

– La provincia de León es muy extensa, diversa y está formada por numerosos pueblos pequeños. ¿Qué relación ha mantenido con ese mundo rural y qué recuerdos conserva de sus visitas a los distintos puestos de la Guardia Civil?
– Es increíble esta nuestra provincia. He intentado mantener una relación estrecha a lo largo y ancho de ella, esforzándome no solo en conocer a los responsables municipales, sino también a sus gentes y sus costumbres, pero sobre todo conocer sus necesidades de seguridad y de aquellos otros campos en los que la Guardia Civil, a través de los Puestos, puede ayudar. Me siento especialmente orgulloso de todos los guardias civiles que prestan sus servicios en esta provincia, porque, a pesar de la diseminación de las poblaciones, dan un servicio de calidad, eficiente y eficaz, predisponiéndose siempre a ayudar, aunque no sea en nuestra competencia, porque la Guardia Civil de León intenta ser siempre parte de la solución sea cual sea el problema.

– Detrás del uniforme y de la responsabilidad del mando está también la persona. ¿Qué sacrificios ha exigido esta profesión a Julio Andrés Gutiérrez y qué papel ha desempeñado su familia durante estos 42 años? 
– Para mí ser guardia civil tiene un componente vocacional muy acusado, fui de vocación tardía (a los 16 años) y eso que era de ascendientes guardias civiles de varias generaciones, pero cuando entró, entró profundamente. La Guardia Civil es sinónimo de servicio al ciudadano, eminentemente Benemérito, y cumplir convenientemente con el servicio, desde mi puesto de responsabilidad, con tantas personas vulnerables y con tantas necesidades de ayuda, con tantos cometidos que realizar a lo largo de la provincia, exige abnegación y espíritu de sacrifico. Estos valores implican emplear muchas horas, no se si bien empleadas o no por mi parte (la ciudadanía, mis superiores y el resto de personal de la Guardia Civil con los que he compartido estos años son los que deben evaluarme, no yo), pero, insisto, lo objetivo es que he empleado muchas horas que no las he pasado con mi familia. A mi esposa ya le comenté lo que la esperaba cuando de novios vimos que la relación iba en serio y lo aceptó, yo no cambié y ella tampoco. Ha sido la compañera prudente sin reproches, viendo que pasaban muchos días solo viéndome a partir de la hora de la cena, sin poder hacer planes no siendo en las vacaciones (en más de una ocasión ni eso), muchas noches no pudiendo dormir del tirón por una llamada o simplemente un mensaje que sonaba y que había que contestar por si era importante. Mis hijos también se acostumbraron a tener un padre guardia civil con responsabilidad, lo asumieron con naturalidad, su madre iba a llevar el peso de su educación. En fin, creo que es lo habitual en todas las profesiones que son muy exigentes y con una gran responsabilidad. Pero lo más positivo es que, a pesar de esos sacrificios, mi familia ha tenido estabilidad en León durante 23 años seguidos.

– Ahora que dispondrá de un tiempo que seguramente le ha faltado durante buena parte de su carrera profesional, ¿cómo imagina esta nueva etapa y qué relación desea seguir manteniendo con León y con los muchos amigos que deja aquí?
– Con el poco tiempo que llevo en la reserva, he empezado esta etapa llena de expectativas. El pase a la situación de reserva implica el cese en el mando de la Comandancia, pero no el cese de mis servicios en la Guardia Civil, solo que los destinos a los que puedo optar voluntariamente son administrativos, de apoyo y asesoramiento del mando, diferentes de las grandes responsabilidades del guardia civil en activo, son mucho más ‘tranquilos’, por lo que existe la posibilidad de continuar prestando servicio en la Guardia Civil porque, «si me dices ven, lo dejo todo». Pero el futuro no está escrito y valoraré cualquier posibilidad que se me presente, inactivo no voy a estar. En el peor de los casos, como ya no tendré que estar disponible 24/7, ni con la responsabilidad de mandar una Comandancia, tendré una vida sin grandes complicaciones, con un día a día más sosegado, dedicado a algunas de las actividades y aficiones aparcadas durante los 42 años de servicio, imagino que comprometido con la cultura, la tradiciones y los ciudadanos de esta tierra, pero, sobre todo, prestaré mayor atención a la familia y a los amigos, siempre en León donde tengo mi casa y que es donde quiero estar en los próximos años.

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