El informe de la inspección de Trabajo a propósito de la explosión que tuvo lugar el pasado mes de enero en la cocina del Hospital de León determina que la máquina, un cocedero de vapor, que provocó el accidente, no había pasado los controles pertinentes.
Según la descripción del inspector, se determina que la máquina que data de 1992 que explotó en la cocina el 8 de enero de 2026, no se le habrían realizado las revisiones periódicas especificadas por el fabricante en la ficha técnica, lo que podría haber servido para evitar el incidente. En dicho informe se especifica que se ha estado utilizando un equipo de trabajo en el que no se garantizaba totalmente la seguridad y salud de los trabajadores. El informe también indica que el equipo arrastraba numerosos problemas de funcionamiento desde hace años, con múltiples incidencias y reparaciones desde el año 2019, incluyendo averías relacionadas con la presión, el sistema de apertura de la puerta, fugas y fallos mecánicos.
Desde UGT lamentan que "la inacción y desidia por parte de los responsables, en este caso de un hospital, conlleva situaciones de extrema gravedad para los de siempre, la ciudadanía, y en este caso los trabajadores y las trabajadoras del Hospital de León". Según la normativa vigente, el empresario debe garantizar la seguridad y salud de sus trabajadores en todos los aspectos relacionados con el trabajo, incluyendo prevención, información y formación, "que como se demuestra en este caso, se ha incumplido".
Para UGT resulta inaceptable que en un centro sanitario "se mantenga en funcionamiento equipos con más de 30 años de antigüedad y con un historial prolongado de averías, poniendo potencialmente en riesgo la seguridad de los trabajadores".
Por todo ello, UGT exige a la Gerencia del Hospital de León la depuración de responsabilidades a quien corresponda.