Manuel Lesmes: "Valentía e innovación deben ser las claves de cualquier empresario de éxito"

El presidente del Grupo Carflor y de La Nueva Crónica recibe este viernes el 'Círculo de Oro 2017' por su exitosa trayectoria empresarial

David Rubio / Alfonso Martínez
09/11/2017
 Actualizado a 17/09/2019
El presidente del Grupo Carflor y de La Nueva Crónica, Manuel Lesmes. | MAURICIO PEÑA
El presidente del Grupo Carflor y de La Nueva Crónica, Manuel Lesmes. | MAURICIO PEÑA
Es lo que se dice un hombre hecho a sí mismo. Empresario casi de nacimiento, emprendedor, atrevido, carismático... Dice que no le tiene miedo a nada y que sus trabajadores son en realidad sus socios. Defensor a muerte de los suyos, leonés por los cuatro costados, amante de su tierra y optimista por naturaleza, recibe este viernes (21 horas en el Parador de San Marcos), la mayor distinción que concede el Círculo Empresarial Leonés (CEL) en reconocimiento a toda su trayectoria.

– ¿De quién se acuerda Manuel Lesmes cuando le llega este premio?
– Me acuerdo de tanta gente... De mis padres, de mi familia, de mis hijos... De mi entorno, de la gente que ha luchado conmigo desde el principio.

– ¿Cuál fue el primer trabajo que tuvo Manuel Lesmes?
– Repartiendo por toda la provincia chorizos, jamones y embutidos de un almacén que tenía mi padre. Tenía 18 años. Ya había sacado el carné, acababa de dejar los estudios y mi padre me puso a trabajar duramente en su almacén. Pensaba que de esta forma iba a volver a estudiar, pero ahí es cuando yo empecé a sentir un poco la empresa. Madrugaba mucho, viajaba mucho, cargaba y descargaba furgones... Mi padre me dio mucha caña, pero siempre pensando que iba a agarrar otra vez los libros.

– ¿Y nunca se lo planteó?
– No. Yo estaba convencido de que no me gustaba estudiar. Saqué el Bachillerato perfectamente, pero no me gustaba. Mi hermano tenía una carrera superior, era ingeniero, pero yo no quise estudiar más y me puse a repartir embutidos y conservas. Fue muy duro, porque mi padre me me hizo trabajar mucho.


Siempre he sido empresa. Nunca he trabajado para nadie. A los 18 años me puse a trabajar y la carretera cambió mi vida por dos veces– No volvió a los libros, pero siempre estuvo ligado a la empresa familiar...
– Siempre he sido empresa, nunca he trabajado para nadie. A los 18 años me puse a trabajar en el almacén. Me casé en 1972 y por desgracia tuve un accidente de circulación muy grave. Una familia se tragó un Stop y me llevó por delante. Estuve ocho días en coma y un año y pico en recuperación. Después de salir de eso, mi madre y mi mujer no querían bajo ningún concepto que volviera a las carreteras. Me puse a trabajar con una multinacional de productos químicos de mantenimiento. Y puedo decir que me fue muy bien. Conocí a mucha gente en muchos países del mundo a través de convenciones y sobre todo nuevas técnicas de trabajo, otra idea de lo que era esto. Era el delegado de esa empresa en la provincia de León. Luego la carretera volvió a marcar mi vida. Un accidente mortal que sufrió el único hermano que yo tenía hizo que me pusiera a colaborar con su familia en una pequeña fábrica textil que tenían. Seguía con los productos químicos, pero también ayudaba a la familia. En dos o tres años dividimos la fábrica. Yo ya me monté por mi cuenta solo. Una fábrica textil de mucha más envergadura que estaba especializada en género de punto exterior y en las prendas infantiles. Hacíamos miles de prendas. Era nuestro fuerte. Hacíamos además algo de diseño de ropa de señora. Era Carmina, mi mujer, la que llevaba la fábrica y hacía los desfiles y los modelos. Yo me ocupaba de lo que sabía hacer, que era la parte comercial. Nos iba muy bien. Ya entonces conocía a gente muy importante del sector textil. Era su presidente aquí en León y a su vez estaba en el Comité Ejecutivo de la CEOE, además de formar parte del plenario de la Cámara de Comercio.

– ¿Qué pasó después?
– A finales del año 1990 viene la crisis del textil. Y me planteo una nueva actividad, porque el textil deja de ser lo que era, sobre todo en la línea que yo me movía, en la que éramos el centro con más producción de todo el norte de España. Hacíamos miles y miles de prendas infantiles. Compro una finca en Cembranos y hago mi primera residencia, El Oasis.

– ¿No le tiene miedo a nada?
– No.

– ¿Y por qué una residencia?
– Porque pensé que en aquel momento era una de las opciones más válidas que había en el mercado para iniciar una nueva actividad. El textil estaba en decadencia. El mundo de los ancianos empezaba a tener actividad y entré por esa rama. Me la construyó mi amigo Lorenzo García Blanco y en la gerencia de su empresa estaba ya Javier Vega. Me ayudaron mucho y me dieron muchas facilidades. Ahí nació Carflor, que significa Carmen Flórez, que es el nombre de mi mujer. Pensaba que había que dejar a Lesmes tranquilo y salir en otra dirección. Ahí ya se incorporó mi hija Nuria, que venía con su título de licenciada en Derecho y de repente se vio involucrada en las residencias de ancianos, en un mundo opuesto a lo que había vivido. Fue muy valiente y lo hizo muy bien. Carflor es una empresa de servicios a nivel nacional que creció muy rápido. Era cuando los servicios empezaban a despuntar. En dos años ya teníamos 400 o 500 trabajadores. Se incorpora mi hija Arancha. Ahí ya sabíamos en lo que nos movíamos, porque es trabajadora social y además licenciada en Ciencias del Trabajo. Sigue creciendo Carflor. Como no me gusta tener sólo una actividad, fundé Carflor Medioambiente. Es una empresa dedicada a las energías. Tenemos plantas fotovoltaicas. Seguimos avanzando y se incorpora Álvaro, que acababa de terminar sus estudios de Administración y Dirección de Empresas en Madrid. Pensaba que con los tres ya estaba el paquete completo. Cada uno tenía su especialidad. Nace Willoby, que es una sociedad que dedicamos a los centros infantiles. En León tenemos cuatro. Luego nació Carflor Sociosanitario. Carflor se centra en los contratos con las administraciones y esta otra se dedica a servicios privados. Trabajamos con fundaciones, congregaciones, casas tutelares y grandes grupos que tienen muchas residencias. Nosotros hacemos todo lo que es la explotación, el mantenimiento... Todo. Hay muchas en las que tenemos hasta los médicos y las cocinas. Ahora mismo Carflor Sociosanitario tiene ya tanto volumen de personal como Carflor. Del año 2016 a 2017 va a crecer entre un 250 y un 300%. Ahora mismo pienso que Carflor Sociosanitario es la empresa mejor posicionada a nivel nacional en esos servicios.


Creo sinceramente que Carflor Sociosanitaria es la empresa mejor posicionada a nivel nacional dentro de este tipo de servicios– Ha nombrado a Carmina, su esposa. ¿Qué parte de responsabilidad tiene ella en el éxito de Manuel Lesmes como empresario?
– Nunca he tenido socios ni participaciones con nadie. Siempre he ido solo con mis equipos, con mi gente y ahora con mis hijos. Aunque he de decir que sí he tenido una socia, que es mi mujer. En todas las sociedades que he montado, que son muchas, ella siempre ha estado conmigo. Ella nunca se ha preocupado de esas cosas, pero siempre ha estado conmigo en la misma proporción. Y sí tengo que decir que ahí no he sido generoso, porque podría haberle dado a ella tranquilamente un 70%. Ella ha sido el 70% como esposa, como madre y como socia de todo lo que me ha ocurrido en la vida, de mis hijos y de mis empresas. Ella es el 70% porque nos ha dado estabilidad y orden y se ha preocupado sobre todo de mis hijos, porque yo estaba volcado en mis empresas.

– Sus hijos también han sido fundamentales en la trayectoria de Carflor...
– Son una parte muy importante de mi vida y de mi actividad empresarial. Lo primero porque son unos grandes empresarios. Tienen espíritu de empresarios y son muy trabajadores y muy buena gente. Ellos merecen el otro 30% del premio que me ha concedido el Círculo Empresarial Leonés. Quiero agradecer precisamente al CEL este reconocimiento. No sé si es merecido o no, pero me ha hecho muchísima ilusión que los empresarios leoneses, los empresarios de mi tierra, valoren mi vida profesional y mi trabajo, al igual que han hecho con los galardonados con las cuatro menciones especiales.

– Manuel Lesmes le da mucha importancia también a los amigos...
– Sí. Valoro mucho la amistad. Pero hay conocidos y hay amigos. Comparto mis alegrías con los que son amigos, aunque procuro no llevarles tristezas y prefiero guardármelas. Además, muchos amigos no están en mi entorno del mundo empresarial y no les puedo comentar muchas cosas de mi actividad diaria. Disfruto de ellos, pero de otra manera. Tengo mis grupos de comidas, de mus... y estoy muy contento con ellos.

– Su última apuesta empresarial ha sido La Nueva Crónica...
– Sí. La sociedad se llama precisamente Alnuar, que nace de Álvaro, Nuria y Arancha. Es la empresa que dedicamos a los medios de comunicación. La semana que viene va a cumplir cuatro años La Nueva Crónica, un periódico y una actividad empresarial con la que estoy encantado. Nació con muchas dudas de la gente, porque decían que iba a tener una vida corta y hasta mi director, que aún trabaja en mi periódico, salió en la prensa y no se atrevió a decir que yo estaba loco, pero sí dijo que había que tener un par para montar una empresa con la que está cayendo, un par para montar una empresa en León, un par para montar una empresa en el mundo de la comunicación y un par para que sea un periódico de papel. Pero es igual. Yo estaba convencido de que tenía que funcionar, porque yo no compré un periódico, que quede muy claro. Mi equipo y yo montamos un periódico. Sabíamos lo que queríamos y hasta dónde podíamos llegar. El periódico funciona de maravilla y la cuenta de resultados es positiva. Hay que agradecer también el importante apoyo del ABC, nuestro hermano mayor, nuestro compañero de viaje. Estamos muy orgullosos de ir de la mano de un periódico tan respetado. Con este equipazo que hay en el periódico pusimos además en marcha además su página web, que funciona estupendamente. Ahora como última inversión en el mundo de la comunicación hemos adquirido la empresa Ledtica, que se centra en las pantallas gigantes de publicidad. La tenemos en Santo Domingo y estamos preparándonos para llevarlas a distintos puntos de España.


Tengo muy buenos equipos y han sido fundamentales para haber recibido este galardón que agradezco sinceramente al CEL– ¿Qué papel tienen sus trabajadores?
– En la entrada de Carflor hay un mural en el que pone que el éxito de esta empresa son sus trabajadores. Lo mandé poner hace 20 años y ahora sigo pensando lo mismo. Tengo muy buenos equipos y son fundamentales también para haber logrado este galardón.

– ¿Cómo se ha transformado León desde sus comienzos como empresario?
– Cuando empecé había muchos empresarios en la construcción. Éramos pocos los que teníamos otras actividades. La construcción era el ‘boom’. Hubo gente que fue valiente, que era albañil, compró un solar y le fue bien. En aquella época podíamos habernos hecho todos constructores y todos ricos. Comprabas un solar y antes de poner el cartel ya tenías vendido un 70% de la obra. Pero había más cosas. En aquella época León era un núcleo textil muy importante, pero tuve que dar un giro porque empezó a entrar mercancía de países asiáticos y era imposible competir. Muchos de esos empresarios tuvieron que cerrar, otros se arruinaron y otros tuvimos que dar un giro y buscar otras salidas. León ha sido más que construcción.

– ¿Cuáles son las claves para triunfar como empresario?
– Valentía, innovación y también muchos conocimientos. Ahora no es fácil, porque hay mucha competencia y ahora se exige mucho para cosas que antes eran más sencillas. Se exige mucho más que antes.


Mi mujer Carmina ha sido el 70%, y soy poco generoso, de todo lo que he conseguido porque nos ha dado estabilidad y orden– La empresa familiar es considerada como uno de los pilares de la economía. ¿Tienen suficientes apoyos por parte de las administraciones?
– Si no pasa a ser una gran empresa en la que ya hay administradores y gerentes externos, la empresa familiar no funciona. Si queda exclusivamente en manos de la familia, soy de los que digo que a la larga se cae. Hay muchos casos de grandes empresas en las que los hijos han intentado continuar sin ayuda exterior cualificada para poner en orden la empresa y no han tenido éxito. Hay muchos casos en los que la empresas familiares se han caído en la tercera generación porque la continuidad no se ha llevado con un orden. Hay que profesionalizar las empresas familiares con apoyos. Mis hijos son consejeros delegados de todo lo que tenemos, pero tienen un equipo en su entorno que les ayudan a funcionar. Entienden que la empresa tiene que tener un orden y unos parámetros. Eso de llegar como antiguamente y meter todos mano al cajón no es viable ahora. La empresa familiar tiene que tener mucho orden y mucho respeto.

– Ha sido testigo y también protagonista de lo que ha cambiado León en las últimas cuatro décadas. ¿Cómo ve la situación actual y los retos de futuro de su economía?
– Veo muy bien a León. La crisis que hemos pasado ha sido nacional, pero León tiene futuro. Y no sólo la gastronomía y el turismo. Es estupendo que haya ese movimiento de visitantes, porque no deja de suponer ingresos para la ciudad que nos benefician a todos directa o indirectamente... En León estamos en una línea muy buena. En el campo farmacéutico tenemos ya varias industrias muy potentes. León tiene una agricultura estupenda, León tiene unos vinos extraordinarios... La minería no está en un buen momento, pero hay mil cosas más. Tenemos una Universidad fabulosa que es un soporte importante. Tenemos el sector TIC y el Incibe. Tenemos muchas cosas en León. Igual no como para estar cantando, pero sí tenemos un soporte importante y suficiente para que León resurja. Y no sólo por la llegada del AVE y el turismo. Todo eso es positivo porque es traer riqueza a León, pero hay más cosas. Conservas, embutidos, vinos... Hay una capacidad... Nuestras legumbres... Hay riqueza. Hay más cosas. Ahí está la capitalidad gastronómica. Hay que darles la enhorabuena al alcalde de León y al presidente de la Diputación. Han conseguido unirnos a todos en este proyecto y ahora nos toca a nosotros, porque ellos ya han hecho su parte.
Lo más leído