Un leonés viviendo en las antípodas de su provincia: "Es un paraíso. Es increíble"

Javier Cachán, acompañado de su amigo Nizan Díaz, trabaja en un hotel de Kaikoura

14/10/2026
 Actualizado a 14/10/2026
El leonés Javier Cachán y el madrileño Nizan Díaz viven actualmente en Kaikoura. | L.N.C.
El leonés Javier Cachán y el madrileño Nizan Díaz viven actualmente en Kaikoura. | L.N.C.

Si hay un gallego en la Luna, no es menos meritorio que haya un leonés en Kaikoura. Javier Cachán, de 23 años, vive actualmente en esta pequeña ciudad de Nueva Zelanda que es la antípoda exacta de la provincia de la que procede.


Una coincidencia de lo más particular, dados los 20.000 kilómetros de distancia y el hecho de que en Kaikoura residen solo unas 4.000 personas, dentro del año que Javier está pasando en las antípodas de España con el sistema ‘Working Holiday Visa’, por el que bastantes jóvenes están mudándose una temporada a países como Australia o Nueva Zelanda. Este permiso de residencia anual se encuentra ligado a contratos temporales de trabajo, habitualmente bien remunerados pero que la población local no quiere realizar, como la recogida del kiwi o labores vinculadas a la amplísima cabaña ovina.


La historia de este joven leonés se encuentra estrechamente ligada a la de su fiel amigo Nizan Díaz, ingeniero madrileño de 22 años que no se pensó ni por un momento lo de acompañarle al otro lado del mundo. «Está un poco de moda lo de marchar por ahí el año entero. Yo terminé la carrera este año y cuando iba a empezar un máster en Madrid a mediados de julio me dijeron que no había plazas para octubre, que tenía que esperar a febrero. Yo ya he estado viviendo en Argentina, Taiwán, Hong Kong… De hecho, nosotros nos conocimos en Canarias viviendo un año… A mí ya me da igual marchar a donde sea. Entonces, ese mismo día dije: ¿Qué puedo hacer…? El primer pensamiento fue marchar a Australia y se lo dije a Nizan. Nos enteramos que Australia había cerrado las visas y dijimos… Nueva Zelanda. En casa imagínate, con esta idea que fue de un día para otro... Esto fue el 16 de julio. Mi padre marchaba de vacaciones el 21 o el 22 y le dije: Oye, papá, que me marcho un año a Nueva Zelanda. ¿Y cuándo te vas? Y le digo: Nada, el 1 de agosto marcho. Y me dice: ¿Cómo? ¿Qué?», relata Javier a este periódico.


La aventura neozelandesa de Javier y Nizan comenzó en Auckland, ciudad más poblada del país en la que no encontraron oportunidades laborales. «Podía haber sido en cualquier otra ciudad», pero, de forma paradójica, estas sí que aparecieron en un lugar tan pequeño y remoto como Kaikoura.


Estos amigos inseparables enviaron currículums pidiendo trabajo para los dos, una propuesta a la que accedieron en un hotel a las afueras de Kaikoura. De este modo, a comienzos de septiembre se mudaron a la isla sur de Nueva Zelanda pasando a esta en ferri mientras trasladaban un coche por el encargo de una agencia de alquiler de vehículos.


"No sabíamos ni que existía"


En la isla sur, con precios más asequibles para el bolsillo de estos dos jóvenes, pudieron acceder a una caravana e iniciaron el trayecto a su nuevo hogar. «No sabíamos ni que existía la cuidad. No habíamos visto ni lo que era esto. Aquí ya fue cuando Javier se enteró de lo que justo este punto es la antípoda exacta de León», comenta Nizan.

Nizan y Javier posan con una bandera de León en un mirador de Kaikoura. | L.N.C.
Nizan y Javier posan con una bandera de León en un mirador de Kaikoura. | L.N.C.


Ambos se enamoraron de Kaikoura a través de Google Maps, haciendo barridos de ciudades neozelandesas para encontrar trabajo. Actualmente, en la antípoda de León, tienen dos: en un hotel limpian las habitaciones a cambio de poder alojarse en una de ellas y en otro ya reciben remuneración económica por estas mismas funciones. Además, su jefa les busca trabajos temporales en ‘food trucks’ o como apoyo en eventos de fines de semana. Empleos de cara al público que sirven para que Javier y Nizan perfeccionen su inglés, uno de sus objetivos durante su estancia en Oceanía junto a preparar un triatlón y conocer Nueva Zelanda.


Con familia en Crémenes


De padre de Puente Castro y madre palentina, Javier también tiene algo de familia en Crémenes y estudió en los Jesuitas y en los Maristas San José. Después, el actual vecino de Kaikoura se trasladó a Salamanca para cursar un doble grado de ADE e Ingeniería Informática.

Estos jóvenes viven en Nueva Zelanda por el sistema 'Working Holiday', con contratos temporales


Ahora, la vida ha llevado a Javier al punto más alejado posible de su hogar. «Kaikoura es un paraíso. Es increíble que sea la antípoda de León», resume este leonés.


Los planes de Javier y Nizan pasan por estar «la temporada de verano» en Kaikoura, la cual acabaría a comienzos de la primavera en el hemisferio norte. En estos meses que pasarán en esta población que aúna como en pocos lugares mar y montaña cuentan con el apoyo de Fiona, su jefa y quien se ha convertido casi en «una abuela» para ellos: siempre pendiente de cómo están al encontrarse tan lejos del hogar.

Otros leoneses en la ciudad


En el hotel en el que trabajan, Javier ha comentado la anécdota de que vive justo en el otro extremo del planeta con varios clientes. A todos les parece «curioso», como a las amistades que estos dos españoles han ido entablando en las antípodas. De hecho, una camarera les aseguró que el pasado año estuvo viviendo en Kaikoura otra chica de León.


En cualquier caso, la mayor de todas las casualidades durante la estancia de Javier en esta pequeña ciudad ocurrió recientemente en una tienda. Javier saludó a un chico al ver que hablaba en español y este resultó ser de Astorga. «Nizan estaba probándose unos pantalones y debía estar hablando yo con el de la tienda y me preguntó que de dónde era. Yo estaba hablando en inglés y cuando acabé de pagar se me acercó este chaval y me dice que si somos españoles. Sí, claro. Yo también. ¿Y tú de dónde eres? De León. ¿Cómo que de León? No jodas…», rememora Javier.

Javier se encontró hace poco en Kaikoura con un chico de Astorga: "¿Cómo que de León? No jodas..."


Estas vivencias de Javier y Nizan en Kaikoura y en Nueva Zelanda las comparten en sus cuentas de Instagram, en una intensa actividad en redes sociales con la que pretenden «ayudar a otros chavales» como ellos que estén en las antípodas o contemplen mudarse allí, donde los requisitos formativos y de idioma para el ‘Working Holiday’ son más laxos que en países como Australia. Historias como sus noches durmiendo en una furgoneta que triunfaron desde el principio, con un primer vídeo de «locura» que llegó a las 40.000 visitas.


Emprendiendo a 20.000 kilómetros


En este paréntesis al otro lado del mundo en su formación, Javier también continúa avanzando en su proyecto emprendedor: Gasafe, una aplicación para ahorrar a la hora de repostar en las gasolineras. De hecho, según explica a este periódico, el joven leonés tiene como otro de sus objetivo en Nueva Zelanda el implantar esta ‘app’ y ya está buscando la base de datos de precios y estaciones de servicio.


Javier y Nizan son un buen ejemplo de una generación ‘echada para adelante’, a menudo injustamente criticada y que no tiene miedo a irse a la otra punta del planeta para buscarse la vida y acumular experiencias. Así, estos amigos comparten para finalizar una interesante reflexión de validez universal, de León a Kaikoura: «Si crees que puedes hacer algo, inténtalo. Muchas veces, solo por dar el paso, aparecen cosas buenas que ni siquiera habías imaginado».
 

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