El vicepresidente primero de la Junta y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, aseguró este lunes que Castilla y León, al igual que el resto de España, sea “tierra de acogida” no significa que “aquí quepa todo el mundo” y rechazó la política migratoria en la que considera que entrar de forma ilegal "tiene premio” como si se tratara de unos “juegos del hambre en el que pagan los españoles”.
En su comparecencia ante las Cortes para informar sobre su programa de gobierno para la XII Legislatura, Pollán manifestó que el concepto de “prioridad nacional”, que consideró un “avance” y un “éxito”, debe servir también como “principio informador” de la política migratoria.
“No es cierto que España tenga una deuda contraída con ningún país por haber exportado emigrantes en el pasado. En el improbable caso de que así fuera, hace tiempo habríamos saldado la deuda”, agregó el vicepresidente primero, quien destacó que en el pasado los españoles que emigraron lo hicieron “llamando a la puerta”, con contrato de trabajo, “sin saltar valles”, “ni burlar aduanas”.
Como ejemplo puso a sus padres, emigrantes en México en busca de oportunidades. “Nos dieron mucho, pero no a cambio de nada. Tuvimos que aportar, tuvimos que esforzarnos y tuvimos que integrarnos. Y, en el empeño, ganamos todos, ellos y nosotros”, manifestó.
“Esta es la política migratoria en la que muchos creemos y no esa otra en la que entrar y permanecer ilegal en un país tiene premio, como si se tratara de una yincana o, peor, de unos juegos del hambre en el que pagan los españoles, ganan las mafias y sus cómplices y el inmigrante queda reducido a la condición de paria”, agregó, informa Ical.
Por ello, Pollán consideró una “enorme irresponsabilidad” la última regularización extraordinaria del Gobierno y añadió que está en abierta contradicción con el “sentir” de la mayoría de países de la Unión Europea, que añadió parecen haberse percatado de los “gravísimos” riesgos de las políticas de “puertas abiertas”.
De esta forma, el vicepresidente y consejero denunció que la llegada “masiva” de extranjeros “multiplica” la precariedad laboral, la escasez de vivienda, la inseguridad y la saturación y deterioro de los servicios públicos.
“Haremos cuanto esté en nuestra mano para poner las bases de un nuevo sistema de ordenación de flujos migratorios por el cual solo entrarán en España quienes hayan sido requeridos, siempre en función de los intereses y las necesidades nacionales; quien lo haga sin permiso, habrá de abandonar de inmediato nuestro país, igual que aquellos que delincan, no se integren o pretendan vivir del esfuerzo de los españoles”, prometió.
Finalmente, Pollán negó que la inmigración “masiva” sea la “única solución” para revertir la crisis demográfica. “No es verdad. Sí lo es que nos hemos adentrado en un invierno demográfico de consecuencias tan inquietantes como cuantificables”, apostilló.
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