Cuando en enero el Gobierno anunció el proceso de regularización extraordinaria, la Subdelegación del Gobierno en León estimaba que entre 500 y 900 personas podrían acogerse a la medida en la provincia, una cifra que entonces se representó como el 0,2% de la población total. Los datos definitivos cuentan una historia bien diferente y es que al cierre del plazo el pasado 30 de junio, León había registrado 5.830 solicitudes, una cifra que multiplica por seis el umbral más optimista de aquellas proyecciones y que sitúa a la provincia como la tercera de Castilla y León con mayor número de peticiones, por detrás de Valladolid (8.337) y Burgos (7.774).
La brecha entre previsión y realidad habla de la dificultad de cuantificar una realidad que, por definición, operaba en la invisibilidad. Detrás de las 5.830 solicitudes leonesas hay trabajadores de hostelería, construcción, cuidados y agricultura, clave en esos sectores. El 79,6% de las solicitudes se acogieron al arraigo extraordinario, lo que confirma que la mayoría de los solicitantes llevaban tiempo arraigados en sus municipios, no recién llegados.
El perfil de los solicitantes es joven: seis de cada diez tienen menos de 34 años, y el 87% está en edad laboral. A nivel nacional, Colombia concentra el mayor número de peticiones (25,9%), seguida de Marruecos y Venezuela. En León, el patrón es similar: los latinoamericanos representan la mayoría de los extranjeros con autorización de residencia en la provincia, que supera ya los 12.600 y en la que el arraigo se había disparado hasta casi 1.000 permisos solo en 2024.
A 30 de junio, el proceso había generado 159.097 nuevas altas en la Seguridad Social en toda España, mayoritariamente con contrato indefinido y en hostelería, comercio y construcción.