León presenta el segundo porcentaje más alto de jornadas potenciales pérdidas de toda la comunidad

El gasto estimado de la incapacidad temporal ya representa el 5,7% del PIB regional

Celia Falces (Ical)
19/08/2026
 Actualizado a 19/08/2026
Fele ha manifestado su preocupación por el incremento de bajas laborales. | L.N.C.
Fele ha manifestado su preocupación por el incremento de bajas laborales. | L.N.C.

La incapacidad temporal (IT) se convirtió en un coste creciente para Castilla y León. El impacto económico estimado de las bajas laborales alcanzó en 2024 los 4.234 millones de euros, una cifra equivalente al 5,7 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad y que supone un incremento del 62 por ciento respecto a 2018. El dato refleja la dimensión que adquirieron las ausencias del trabajo por motivos de salud y se sitúa entre los principales indicadores del deterioro registrados durante los últimos años, según las fichas regionales sobre incapacidad temporal y siniestralidad publicadas por Umivale Activa y el Ivie .

El informe sobre las ausencias por incapacidad temporal en Castilla y León señala que durante 2024 una media de 49.000 trabajadores se ausentó cada día de su puesto de trabajo debido a una baja. En términos individuales se traduce en una media de 22 días de ausencia al año por trabajador, frente a los 14 días registrados en 2018.

En conjunto, la Comunidad perdió en 2024 el 5,92 por ciento de sus jornadas laborales potenciales de incapacidad temporal, prácticamente en línea con el 5,94 por ciento de la media nacional. Sin embargo, el indicador regional experimentó un fuerte crecimiento en los últimos seis años, con un aumento del 50,5 por ciento respecto a 2018.

La evolución también se aprecia en el número de procesos iniciados. La incidencia alcanzó en 2024 los 367 procesos por cada 1.000 trabajadores, un 34,4 por ciento más que en 2018. Además, Castilla y León cerró el año con 59,5 bajas activas por cada 1.000 trabajadores, más de un 49 por ciento por encima del dato registrado seis años antes.

Las diferencias entre provincias son también significativos. Palencia, con un 7,39 por ciento de jornadas potenciales perdidas, presentó el mayor nivel de ausencias por incapacidad temporal de Castilla y León, seguida muy de cerca por León, con un 7,37 por ciento. En el extremo contrario se situó Zamora, con un 4,81 por ciento.

Uno de los principales elementos que explican el coste de la incapacidad temporal es la duración de los procesos. Las bajas de más de 365 días representan el 6 por ciento del total de procesos, pero concentran el 28 por ciento de las jornadas laborales perdidas. Además, estos procesos explican el 39 por ciento del incremento de las jornadas perdidas desde 2018.

El peso de las bajas prolongadas también aumentó. A finales de 2024, el 15 por ciento de los procesos activos llevaba más de un año de duración, frente al 11,1 por ciento registrado en 2018. La prevalencia de estas bajas alcanzó los 8,9 procesos por cada 1.000 trabajadores, el doble que seis años antes.

El problema no termina necesariamente con la recuperación del trabajador. El informe apunta que el 26,8 por ciento de las bajas de más de un año finaliza con una declaración de incapacidad permanente. Las diferencias territoriales vuelven a ser relevantes: Segovia registra el porcentaje más elevado, con un 40,1 por ciento de los procesos de larga duración que terminan en incapacidad permanente, mientras que Zamora presenta el menor, con un 17,6 por ciento.

Más repetición de bajas entre los trabajadores

Otro de los factores que contribuyen al aumento de las jornadas perdidas es la repetición de procesos. En 2024, el 12,9 por ciento de los trabajadores volvió a causar baja, y este grupo concentró el 60,7 por ciento de los procesos y el 56,9 por ciento de todas las jornadas perdidas por incapacidad temporal.

La situación varía de nuevo entre provincias. Burgos presentó el porcentaje más elevado de jornadas atribuidas a trabajadores que repiten procesos, con un 62,7 por ciento, seguida de Valladolid, con un 59,8 por ciento, y Palencia, con un 59 por ciento. Salamanca registró el porcentaje más bajo, con un 49,5 por ciento.

El fenómeno ganó peso desde 2018: el porcentaje de trabajadores que repiten procesos se ha incrementado un 59,2 por ciento, mientras que la proporción de procesos vinculados a estas repeticiones ha aumentado un 51,6 por ciento El análisis de las patologías revela además cuáles son los principales motivos detrás de las ausencias laborales. Las algias y la salud mental explican conjuntamente el 49,1 por ciento del indicador de ausencias por incapacidad temporal.

Especialmente significativo es el avance de los problemas relacionados con la salud mental. Su contribución a la incapacidad temporal se ha más que duplicado desde 2018, con un incremento del 120,1 por ciento, convirtiéndose en uno de los elementos que más han contribuido a transformar el perfil de las bajas laborales.

Por sectores, las mayores tasas de ausencia corresponden a las actividades administrativas y servicios auxiliares, que incluyen ámbitos como la seguridad y la limpieza, con un 9,19 por ciento de las jornadas potenciales perdidas. Le siguen las actividades de agua y saneamiento, con un 7,82 por ciento, y las actividades sanitarias, con un 7,57 por ciento.

El indicador de las actividades administrativas y servicios auxiliares aumentó un 64,3 por ciento desde 2018, reflejando una evolución especialmente intensa en este ámbito.

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