Casi una semana después, el desahucio de Maricarmen sigue dando que hablar. Las protestas, manifestaciones y noticias se suceden desde que el pasado 23 de septiembre la Policía Nacional consiguiese definitivamente el lanzamiento de la señora de 87 años después de haberlo intentado anteriormente en hasta tres ocasiones. Y más allá de quedarse en un hecho anecdótico y puntual, parece que el desahucio ha marcado un antes y un después en una crisis de la vivienda que lleva varios años asolando a España.
Mayoría de jóvenes en la concentración
Por eso, alrededor de 200 personas se concentraron ayer frente al Museo Casa Botines retando, incluso, a las lluvias que a media tarde regresaron a la capital leonesa. Muchas caras jóvenes, pero también adultas y mayores, se vieron en una manifestación que no responde sino a una situación crítica alrededor de la vivienda y entorno a la cual giraron el manifiesto y los posteriores cánticos. Los leoneses no fueron ajenos, así, ni a la gran acampada que durante estos días está teniendo lugar en la Puerta del Sol en Madrid ni a las protestas en otras urbes por el mismo motivo y han decidido tomar las riendas en una ciudad a la que también afecta la falta de oferta de vivienda.
En este sentido, y sin importar lo más mínimo la climatología, que con el paso de los minutos fue tornando en una más adversa, la pancarta principal rezaba un mensaje corto, sencillo y claro: «Contra el rentismo y la complicidad de los gobiernos». Sujetada por cuatro jóvenes, que sin duda fueron mayoría en la concentración, puso sobre la mesa una realidad que si bien ha acabado por tener a Maricarmen como punta de lanza, se trata de un problema mucho más amplio y contra el que han dirigido todas las proclamas. De hecho, la gran mayoría de carteles no mencionaban a la señora desahuciada, que se encuentra actualmente ingresada en un hospital madrileño, sino que iban principalmente dirigidos a que la vivienda «es un derecho humano que no se vende».
"La vivienda funciona como una mercancía"
Tras unos minutos en los que los organizadores esperaban a la llegada de más gente se dispusieron, por fin, a leer el manifiesto. Duró apenas dos minutos, tiempo que les valió para dejar claro su punto de vista: «Tener una vivienda no depende de que exista una necesidad, sino de poder pagar por ella», aseguraron al tiempo que incidieron en que, a día de hoy, en España la vivienda «funciona como una mercancía que se compra, se vende y se alquila para obtener ganancias mientras la gente que las necesita se queda en la calle».

Y apuntaron más alto al negar la posible solución de aumentar la oferta con más construcción de viviendas: «Mientras sea una mercancía, construir más casas no garantiza el acceso a ella, la cuestión es quién tiene la propiedad y quién obtiene ingresos de ella».
La "lucha" como único camino
Asimismo, otra de las proclamas que se repitió en varias ocasiones fue la de la «lucha». «Tenemos que salir a las calles y organizarnos contra los especuladores, contra el Gobierno, el Estado y quienes lo defienden contra los intereses de los trabajadores», afirmaron. Y como «la lucha es el único camino», concertaron una asamblea abierta de la asociación Vivienda por León para este miércoles 30 a las 20:00 horas, cuyo emplazamiento será o en los merenderos de La Palomera o, si llueve, en el Parque de la Granja.
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