Hasta el mismísimo Santiago Abascal, tan triunfalista siempre, mide mucho sus palabras respecto a lo que pueda pasar en las elecciones generales que acaba de convocar Pedro Sánchez. Una de las virtudes del presidente funambulista es saber elegir el momento, la clave de la política, y pillar al contrapié a sus rivales. A contrapié ha pillado a todo lo que hay a la izquierda del PSOE, es decir, a la verdadera izquierda, cosa que por otra parte no es demasiado difícil. Vuelve a mandarles un mensaje: poneos de acuerdo rápido, que si os damos más tiempo os perdéis en círculo sobre círculo. A la derecha y a la extrema derecha no les ha pillado tanto a contrapié, aunque a veces lo parezca por el titubeo de Feijóo y el mencionado Abascal ante el match ball por el que llevaban años piando, que se traduce en preocupantes tiritas conspirativas antes tener heridas democráticas, sembrando dudas sobre la legalidad de los comicios. Pero en León el movimiento de tierras, acaso un voladura controlada, tiene consecuencias evidentes, más en las cuitas internas que en el resultado final de las elecciones: desde que la provincia se quedó sin el quinto diputado en 2016 como consecuencia de la pérdida de población, es más complicado que se salga del reparto de 2-2 entre los dos grandes partidos.
PSOE
Al PSOE leonés el adelanto electoral le ha pillado enfrascado en una batalla interna, lo cual, la verdad, tampoco es demasiado difícil. La pregunta evidente es si el adelanto electoral va a frenar la ofensiva del aparato contra el alcalde, José Antonio Diez, que ya ha anunciado que, si le hacen pasar por unas primarias, se irá del partido. El secretario provincial, Javier Alfonso Cendón, se tomó la derrota de su partido en las autonómicas como una victoria personal, y desde aquella misma noche no ha dejado de atacar al alcalde, acusándose de no ser socialista. Encarnan dos tipos de ‘socialismo’: Cendón el sumiso, Diez el reivindicativo. La lógica podría llevar a pensar que sería el momento de enterrar las hachas de guerra, porque el calendario señala para la segunda mitad de octubre los diferentes procesos, pero con las encuestas internas anunciando un 2-2 para PP y PSOE en esta provincia, no se descarta que Cendón siga poniendo sus fobias personales por encima de todo lo demás. De lo que nadie espera grandes logros es de la reunión de críticos que se prepara para este viernes en Astorga, el mismo lugar donde Zapatero ejecutó su ‘Pacto de la Mantecada’ que le hizo empezar a subir escalones a costa de pisar a compañeros. El número 2 al Congreso estará ocupado más que probablemente por Lorena Valle, que cubre la cuota femenina y la cuota berciana, aunque no se descarta el salto de la ambiciosa Lucia Castro, portavoz de partido pero sobre todo de sí misma en las redes. Carolina López, alcaldesa de Brañuelas, es otra de las posibilidades, aunque quizá demasiado válida para lo que busca el partido. Respecto al Senado, la lógica hace pensar en el regreso de Eduardo Morán, presente últimamente en las reuniones de partido por toda la provincia y sacrificado en su día para poder pactar por segunda con UPL en el resort de la Diputación, aunque no se descarta la sorpresa de que Cendón recupere para el cargo a Demetrio Alfonso Canedo, su tío, una vez liberado de causas judiciales.
PP
El partido que fue ganador en las elecciones autonómicas, aunque no en esta provincia, debería ser, por lo que dicen las encuestas, el más votado en León para las próximas generales, aunque la incertidumbre recorre a sus militantes. Sigue sin solucionar su ‘agujero’ en el Bierzo, el granero de votos socialistas del que vive Cendón desde sus inicios, donde volverá a hurgar Pedro Sánchez el próximo domingo. En el PP todo depende del destino de su gran referente a nivel nacional, Ester Muñoz. Algunos medios apuntan a que esta vez iría por Madrid, pero el efecto dominó de los ajustes de cuentas pueden hacerla regresar a la lista por esta provincia, lo que relegaría a Ricardo Gavilanes, con toda probabilidad su compañero de viaje, al número 2. El futuro de Silvia Franco y Asunción Mayo, de nuevo muy presentes en la vida política leonesa, depende de cuál sea el destino final de Muñoz. En el caso del Senado, caben pocas dudas para los que saben cuál es la primera pregunta que suele hacer Feijóo cada vez que pisa el Senado: «¿Dónde está Antonio Silván?». El que fuera alcalde de León está llamado a grandes cargos si al final se consuma un gobierno de los populares.
UPL, VOX, SUMAR...
De lo que decida la Unión del Pueblo Leonés en el consejo extraordinario que han convocado dependen las posibilidades de Vox para alcanzar un diputado por León. Para ser el tercer partido con representación es necesario sumar más de la mitad de los votos del que sea segundo, de modo que si finalmente los leonesistas deciden no presentar candidatura a la generales y sus votos se reparten entre PP y PSOE (puede que también a Vox en el caso de los ofendidos con todo), la meta, al menos aquí, estaría más lejos para la extrema derecha. Todo hace indicar que UPL no presentará candidatura, por varios motivos: en primer lugar, su ‘fracaso’ en las autonómicas, que suelen ser su mejor escenario, donde salieron soñando en cinco procuradores y volvieron con tres. En segundo lugar, por la imposibilidad de llegar a acuerdos para candidaturas conjuntas: Coalición por el Bierzo ha demostrado estar más cerca de los filofascistas que de los leonesistas y pactar con Por Ávila sería una incongruencia. En tercer lugar, porque no cuentan con una persona con el magnetismo necesario para un reto así, como se ha demostrado en anteriores patinazos. Con todo, parece que Vox lo va a tener más difícil para conseguir representación por León que en las últimas generales, como ocurrió en las últimas, en las que, de toda la comunidad, sólo cosechó representación por Valladolid, la provincia por la que se presentó a las autonómicas el leonés Carlos Pollán, ahora vicepresidente de la Junta. De Sumar y el Frente Judaico Popular de las izquierdas no se tienen demasiadas noticias por esta tierra, tanto que parece un partido sólo del interior de la M-30. No en vano, el adelanto electoral ha estado motivado por la crisis de la vivienda, un problema que sin duda es global pero en la provincia de León es bastante parcial, lo que demuestra que los intereses de los leoneses no están en el principio de la carrera electoral y habrá que ver, aunque solo sea por no perder la esperanza, si lo estarán en la recta final.
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