León se mantiene como la principal provincia productora de remolacha azucarera de Castilla y León, con un total de 6.315 hectáreas cultivadas en 2026, frente a las 6.166 del ejercicio anterior. El incremento de 149 hectáreas supone un crecimiento del 2,4 por ciento y consolida el peso de este cultivo en el campo leonés, que concentra el 32,4 por ciento de toda la superficie regional, prácticamente una de cada tres hectáreas, según los datos recogidos por Ical.
La evolución positiva de León se produce en un contexto de recuperación de la remolacha en Castilla y León, después de varias campañas marcadas por la caída de los rendimientos, las dificultades fitosanitarias y el aumento de los costes de producción. La Comunidad alcanza este año las 19.493 hectáreas, frente a las 18.854 de 2025, lo que representa un incremento del 3,4 por ciento, con 639 hectáreas adicionales.
La provincia leonesa mantiene una ventaja considerable sobre Valladolid, que ocupa la segunda posición regional con 4.621 hectáreas, aunque registra un descenso del 3,2 por ciento respecto al año anterior. Salamanca protagoniza el mayor crecimiento, con un aumento del 37,7 por ciento, hasta alcanzar las 2.002 hectáreas, seguida de Ávila y Zamora.
La recuperación también se refleja en la contratación de la cooperativa Acor, que afronta la campaña de molturación 2026-2027 con 10.705 hectáreas contratadas, un 7,1 por ciento más que en el ejercicio anterior. De esta superficie, 1.477 hectáreas corresponden a León, que se sitúa como la segunda provincia con mayor contratación entre los socios de la cooperativa, únicamente por detrás de Valladolid, con 3.175 hectáreas.
El objetivo de superar las 100 toneladas
El presidente de Acor, Jesús Posadas, confía en que la nueva campaña permita consolidar la recuperación de los rendimientos iniciada el pasado año, cuando se alcanzaron las 98 toneladas tipo por hectárea. El objetivo de la cooperativa es superar las 100 toneladas, aunque reconoce que todavía es pronto para conocer los resultados definitivos.
«Este año esperamos llegar a ver esas 100 toneladas que tanto nos ilusionarían a los remolacheros», señala Posadas, quien también espera superar el 17 por ciento de riqueza azucarera registrado durante el ejercicio anterior.
Las primeras 11.500 toneladas recibidas por la cooperativa presentan una riqueza media del 16,24 por ciento y un descuento del 5,2 por ciento, aunque estos resultados todavía son poco representativos por el reducido volumen de entregas procedentes de algunas provincias.
La campaña agrícola ha estado condicionada por las elevadas temperaturas del verano y la escasez de precipitaciones, circunstancias que han incrementado las necesidades de riego y dificultado el desarrollo del cultivo. Pese a ello, entre agosto y septiembre el peso medio de las raíces aumentó alrededor de un 19 por ciento y la polarización creció 0,88 puntos.
Posadas recuerda que las restricciones en el uso de determinados productos fitosanitarios, sin alternativas suficientes para combatir algunas enfermedades, estuvieron detrás de la caída de los rendimientos de las dos campañas anteriores. No obstante, considera que la mejora de los tratamientos disponibles y la experiencia de los agricultores están contribuyendo a recuperar la productividad.
La rentabilidad, pendiente del precio del azúcar y de las ayudas europeas
A la evolución de la cosecha se suma la incertidumbre sobre la rentabilidad del cultivo. Acor mantiene para esta campaña un precio mínimo garantizado de 55 euros por tonelada, con la posibilidad de incrementarlo si los resultados económicos de la cooperativa lo permiten.
El presidente de la entidad reconoce que los precios del azúcar continúan en niveles bajos, aunque confía en una recuperación del mercado debido al déficit de producción en Europa y a la menor disponibilidad mundial de azúcar de caña.
Otro de los principales motivos de preocupación para el sector es el futuro de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2028-2034. Posadas considera imprescindible mantener estos apoyos para garantizar la continuidad de un cultivo que soporta elevados costes, especialmente por las necesidades de regadío.
«No podemos perder ni un euro de apoyos a la remolacha», advierte el presidente de Acor, que reclama condiciones de competencia equivalentes frente a las importaciones procedentes de terceros países.
La remolacha ha sido durante décadas uno de los cultivos de referencia en numerosas comarcas agrícolas leonesas, donde ha contribuido al mantenimiento de explotaciones familiares y a la actividad económica del medio rural. La recuperación de la superficie sembrada confirma que León conserva su posición destacada dentro del sector remolachero de Castilla y León, aunque la continuidad de esta evolución dependerá de los rendimientos, los precios y las condiciones de apoyo al cultivo.
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