La lluvia obligó además a parar las estaciones de bombeo por el peligro de descargas eléctricas y el riego por inundación. El viento perjudicó especialmente a los cereales de regadío; “el trigo lo ha encamado y eso va a implicar un problema serio en la coseceha”, lamentó.
El pedrisco provocó daños principalmente en el sur de la provincia a los cereales -principalmente al maíz-, leguminosas y remolacha. También afectó a frutales y viñedos, que precisarán tratamientos con fungicidas “para intentar curar esas heridas, pero es que aunque no fue muy intensa, la piedra que cayó era gorda”.
Llorente lamentó que en un año en el que los embalses de la provincia se encuentran casi al máximo de su capacidad “no podamos utilizar el agua”. Con toda la sequía que hubo, el pasado fue un buen año y éste, con todo el agua, va a ser un mal año agrícola”, concluyó.
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