La población, señalan, se preguntará para qué Sacyl necesita una planta cerrada, si existen argumentos suficientes para su apertura, salvo que la causa de su inactividad sea la de ahorrar los gastos de personal y servicios que su apertura significaría. Ante esta situación, añaden, la pregunta debería ser “para quién realmente trabajan y gestionan los recursos nuestros ilustres consejero y gerentes, para la población o trabajan en favor de las mutuas y seguros privados que se frotan las manos al observar las perspectivas que se les abre como rentable volumen de negocio al aprovecharse de la “voladura” de la sanidad pública”.
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