Desde tiempo inmemorial, el hombre ha cultivado, cazado y recolectado los alimentos necesarios para satisfacer sus necesidades, pero también para explorar sus gustos culinarios.
Y para disfrutar apropiadamente de los sabores que la propia tierra ofrece, se inventaron los objetos necesarios para mezclar y cocinar estos productos alimenticios. El más importante de todos ellos, posiblemente, sea la olla.
Considerado como el principal utensilio para cocinar, utilizado principalmente para cocer y guisar los alimentos, así como para hacer hervir el agua, esta herramienta tan importante para la evolución de la especie humana pudo haber sido inventada hace más de 10.000 años, es decir, con el inicio de las primeras civilizaciones.
Concretamente, en Anatolia, Turquía, existen yacimientos arqueológicos que muestran restos de una cocina completa perteneciente a la época del Neolítico, compuesta por marmitas, potes, peroles y una olla de barro.
Las ollas han evolucionado desde aquellos principios al mismo ritmo que lo ha estado haciendo la propia humanidad. En este artículo te ofrecen una selección de las ollas más actuales del mercado en la actualidad, con un completo estudio sobre sus ventajas y desventajas, nada que ver con las primigenias ollas de barro de la antigüedad. Visitando esta página, podremos apreciar hasta donde ha llegado el hombre cuando combina evolución tecnológica con su pasión por la cocina.
Tipos de ollas según su material
Es un hecho que la cocina moderna y tradicional te confirmará que el tipo de olla que utilicemos para cocer nuestros alimentos influirá fuertemente en el sabor final de nuestros platos. El material del que estén hechas será decisivo en este sentido.
Las ollas de acero inoxidable
Son las más duraderas y resistentes, carecen de poros por lo que son muy fáciles de limpiar, sin embargo, se arañan con facilidad, por lo que se recomienda usar utensilios de madera, de silicona o de teflón para cocinar, y se deben emplear para alimentos de cocción rápida con movimientos o también para aquellos con base líquida para que no se peguen. Los grandes chefs del mundo es este material el que prefieren para sus ollas, aunque mezclando el acero con cromo níquel, que los aproximan a los aceros inoxidables pero son más higiénicos, duraderos y existentes.
Las ollas de cobre
Estas ollas que encontramos en el mercado son muy parecidas a las de acero inoxidable, pues llevan el cobre de forma de recubierta, son mucho más resistentes y fáciles de mantener, con más grosor y una distribución del calor muy equilibrada, por lo que el ahorro de energía representa una de sus ventajas, entre el 30 y el 40 %, manteniendo durante mayor tiempo su temperatura interior.
Las ollas de hierro
Este tipo de ollas son las mejores para las comidas cuya preparación contenga elementos ácidos. También son muy fáciles de limpiar y distribuyen el calor considerablemente bien, manteniéndolo de forma uniforme en su interior. Son las más resistentes de todas, pero difíciles de manipular debido a su elevado peso.
Las ollas de aluminio
La ventaja principal de este tipo de ollas de aluminio fundido consiste en su cobertura antiadherente, que facilita asombrosamente la cocción. Además son muy ahorradoras en cuanto a consumo se refiere, ya que elevan la temperatura de su interior en muy pocos segundos, algo que tiene su contrapunto al enfriarse igual de rápido cuando las retiras del fuego. Son las que menos duran, pero su poco peso las hacen muy fáciles de manejar y también se limpian de forma sencilla.
Tipos de ollas según su forma
En dependencia de lo que vayamos a meter dentro de este objeto y para facilitar su cocción, existen diferentes modelos. Así las cacerolas, que son redondeadas y ovaladas, que no suelen ser demasiado altas y que poseen tapas, son las utilizadas para saltear, freír, rehogar y para las cocciones de aquellos alimentos que requieren más tiempo.Si lleva mango, suele llamarse cazo, y son las ideales para preparar salsas y caldos de todo tipo.
Las últimas en aparecer han sido las ollas de vapor u ollas a presión, las cuales poseen una tapa que cierra completamente el interior, con lo que conseguimos un ahorro en los tiempos, ya que a mayor presión, las temperaturas altas se consiguen antes. Además, suelen llevar un pequeño orificio en la tapa para permitir la salida regulada del vapor de su interior, con lo que se separa una base de agua de lo que se cocina. Los alimentos se cuecen al vapor, y son los mejores recipientes para realizar estofados. Si se quiere también se pueden esterilizar los objetos.
Por último, cabe mencionar las ollas especiales para pescados, cuya forma es oval y alargada, las especiales para carne, con mayor capacidad, para verduras, que son las que necesitan más espacio interior, y para pastas, que pueden presentarse dividida en tres partes; una base (redonda y alta), una perforada (que se inserta en la anterior) y una tapa.