De este modo, lo previsible es que esta mañana, al comenzar los paros de los trabajadores del tratamiento de residuos, los camiones puedan recoger la basura con normalidad en las ciudades y pueblos de toda la provincia, pero se encontrarán las plantas de transferencia cerradas (se han establecido unos servicios mínimos del 25 %, lo que supone que trabajarán en torno a 40 personas) por lo que el primer día podrán vaciar en los grandes contenedores y ya no podrán volver a hacerlo. La previsión es que el viernes comiencen a verse contenedores por las ciudades y pocos días después la escena se repita en los pueblos de toda la provincia. La fecha de Navidad, en la que se dispara el consumo y, por tanto, aumentan también los residuos, corre a favor de los trabajadores.
Hay que recordar que el motivo del conflicto es que los trabajadores exigen la actualización de su convenio, como se les prometió en su día y como llegó a aprobar la asamblea de Gersul, actualización que pasa por una subida del 10 % de sus salarios, como ya ocurriera con los de otros trabajadores públicos.
Diputación, Urbaser y FCC se reparten las culpas de los incumplimientos que han provocado esta huelga, y las declaraciones de algunos de sus responsables, como fue el caso de Morán al afirman que los trabajadores estaban «favoreciendo a sus empresas y perjudicando a sus vecinos», no han hecho más que enturbiar un conflicto que ya huele mal de por sí.
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