Miles de visitantes que abarrotaron las calles y 500 toneladas de kilos de pimientos que estiman haber vendido. Un tercio de la producción total -1.500 toneladas aproximadamente- de este año que no ha sido malo para el pimiento y que mantiene estos días a la localidad a pleno rendimiento con la recolección y con la inminente puesta en marcha de las conserveras, industrias que dan empleo a la zona y que han conseguido asentar la población de una localidad que cuenta con algo más de 600 habitantes.
Los horticultores estiman que han vendido un tercio de la producción total (1.500 kilos) de este añoA pocos kilómetros de Valencia de Don Juan y a unos 30 al sur de la capital leonesa, Fresno de la Vega se ha convertido este fin de semana en un hervidero de visitantes cuyos maleteros se iban de allí llenos de los mejores pimientos morrones. Buenos para comer en ensalada, mejores aún para consumir asados. La cuestión era pertrecharse de las mejores docenas del producto estrella del fin de semana. Pero no solo se iban a casa los pimientos, también se comieron en su plaza. Concretamente más de 4.000 kilos de pimientos fueron repartidos en la gran fritada del domingo a medio día. Los más hambrientos pudieron degustarlos además con un par de huevos fritos. "Un manjar", replicaban algunas bocas llenas nada más probarlos. De este reparto se encarga la Asociación Cultural Fraixino cuyos socios han vestido desde el viernes el mandil y se han puesto manos a la obra para sacar adelante lo que ya es una tradición y un reclamo para los visitantes al pueblo durante los días de feria.
Conscientes de que la cita es el mejor escaparate, ponen los pimientos en el asador y ya desde el viernes han estado picando los miles de kilos de producto para repartir pero en el asador también están las ganas de continuar adelante con la feria declarada de Interés Turístico Comarcal y el empeño por continuar proclamando a los cuatro vientos que son merecedores de continuar llevando el sello de Indicación Geográfica Protegida. Porque además de la satisfacción que da un buen pimiento tienen la satisfacción de disfrutar de unos días de fiesta entorno a él. Ahora toca acabar con la campaña de recolección y transformación. Y a por las 34 ediciones.
Las conserveras calientan motores
El buen producto, y rentable de por sí, ya lo tenían en Fresno y es el pimiento morrón. Pero además de producirlo había que dar gusto al consumidor y ponerle en bandeja unos pimientos que alcanzan su máxima expresión una vez asados y puestos en el plato. Por ello fueron varios los vecinos que se dieron cuenta de que una conservera era una buena respuesta para dar salida a su producto estrella.Así han surgido en el polígono industrial de la localidad varias empresas conserveras, en su mayor parte familiares, como la Vega Esla. Javier Marcos, uno de los propietarios, transforma cada año unos 60.000 kilos de pimientos en sus instalaciones. Asados con leña y pelados a mano, como los de toda la vida. Esta semana ya comenzarán con la producción que aunque cada año está pendiente del tiempoesperan que sea "buena".
Hasta finales de octubre estarán a pleno rendimiento llenando botes de manjares como puerros, pimientos asados o sabrosas mermeladas. En el caso de la conservera Vega Esla cuentan con sus propias plantaciones de pimientos y la tradición hortícola familiar viene de largo. Comenzaron en su día vendiendo en los mercados de calle y ahora es el propio mercado el que reclama sus productos. Por eso Fresno volvió a llenarse este fin de semana, porque lo que sobran son motivos para adentrarse en una localidad cuya economía ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos produciendo pimientos de calidad y ofreciendo al cliente el producto al que han dedicado toda una vida.