La CHD propone comunidades de usuarios para Duerna y Eria

Los usuarios insisten en construir un embalse regulador

L.N.C.
02/11/2017
 Actualizado a 17/09/2019
La reunión de la CHD con regantes y vecinos en Castrillo de la Valduerna.
La reunión de la CHD con regantes y vecinos en Castrillo de la Valduerna.
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ha organizado diversas jornadas técnicas y formativas de participación dirigida a representantes municipales y regantes de las riberas de los ríos Duerna y Eria, con el objetivo de lograr una gestión más eficaz y responsable del agua en una situación de sequía como la actual y dar a conocer otros aspectos relacionados con el dominio público hidráulico. Las jornadas se han celebrado en Castrillo de la Valduerna y Castrocalbón, con una ponencia expuesta por el comisario de aguas, Ángel González Santos, sobre los caudales ecológicos mínimos y los derechos del agua establecidos dentro del Plan Hidrológico.

El Duerna y el Eria abarcan una superficie regable de 2.700 hectáreas En su intervención, González Santos ha explicado cuáles son las exigencias de caudales mínimos en los ríos derivada de la planificación hidrológica que afecta a los usuarios actuales. Además, ha insistido en que en situaciones de escasez resulta más eficaz la coordinación de los usuarios a través de sindicatos de centrales para el reparto del agua que otras medidas punitivas tomadas por la administración. «Cuando hay menor volumen de agua disponible, la suma de medidas de modernización del regadío, planes de cultivo emitidos anualmente, establecimiento de turnos entre usuarios y la instalación de elementos de control contribuyen a armonizar los usos con los caudales ambientales», indicó. El programa ha continuado con una ponencia sobre la importancia de las comunidades de usuarios como fórmula útil y válida para la gestión del regadío y otros usos, como ya ocurre de manera generalizada en otras cuencas del sur de España, impartida por Concha Valcárcel Liberal, jefa del Área de Régimen de Usuarios de la CHD.

Por su parte, José María Rubio Polo, jefe de Servicio de Vigilancia del Dominio Público Hidráulico, y José Ignacio Santillán, técnico de este servicio en la oficina de León, se han centrado en los elementos de control, como son la red de aforos que permite conocer en tiempo real la circulación de caudales por un río, y los medidores individuales como dispositivo que facilita datos veraces sobre el consumo de agua para riego en una determinada parcela, cuyo uso está cada vez más extendido.

A las dificultades derivadas de la escasez de recursos hídricos en la zona durante la pasada campaña se ha referido el agente medioambiental, Felipe Carbajo, quien ha señalado entre otras incidencias el cierre de algunas acequias o zayas para asegurar el caudal ecológico del río Duerna, y la limitación efectuada al riego mediante la fijación de turnos semanales por márgenes derecha e izquierda, como solución equitativa para conseguir una mejor asignación del agua entre los diferentes usuarios.

Pequeñas parcelas


Por último, en el debate final entre los alcaldes, concejales y regantes del Duerna y los técnicos de la CHD se ha suscitado asuntos como la conveniencia de que el río estuviera regulado con algún pequeño embalse agua arriba, para hacer frente a restricciones como las del pasado verano, así como la reclamación de que en las zayas circule un caudal mínimo durante todo el año.

Los ríos Duerna y Eria, que nacen en la sierra del Teleno –términos de Lucillo y Truchas, respectivamente-, discurren paralelos entre sí hasta desembocar en el Tuerto el primero, muy cerca de La Bañeza, y en el Órbigo el segundo, ya en la provincia de Zamora, donde baña seis municipios al noroeste de Benavente. Abarcan una superficie total de regadío inscrita de unas 2.700 hectáreas, distribuida entre pequeñas parcelas irrigadas por gravedad donde se cultivan sobre todo, cereales de invierno y como cultivos de verano maíz, patatas y otras hortalizas.

El Luna, el embalse más vacío de España


La situación crítica del embalse de Los Barrios de Luna ha atraído la atención de toda España ante el paisaje desértico que presenta. No obstante, se encuentra al 4,22% de su capacidad total (308 hectómetros cúbicos) con menos de 13 hectómetros  almacenados, lejos de la media de los últimos diez años que establece que por estas fechas la ocupación roza el 20% con 61 hectómetros. Una situación alarmante para un embalse del que depende el riego de alrededor de 50.000 hectáreas del alto Órbigo y El Páramo. Sin llegar a ser tan grave, la situación es similar en el resto de los embalses de la provincia.

En Riaño, el más importante, con 641 hectómetros de capacidad, las reservas son del 13% con 84 hectómetros cúbicos, lejos de los 240 de la media de la década. Además, cabe recordar que este pantano es bianual, es decir, necesita dos inviernos para llenarse completamente.

El del Porma, que se complementa con el de Riaño, es el que mejor se encuentra porcentualmente con un escaso 15% de ocupación y casi 50 hectómetros cúbicos almacenados, la mitad de lo habitual en estas fechas.

En cuanto al embalse de Villameca, del que se abastece principalmente la ciudad de Astorga, se encuentra al 10% con 2 hectómetros cúbicos, uno menos que la media de los últimos diez años. Por último, en lo que respecta a los regadíos de la provincia, en El Bierzo, el embalse de Bárcena, la ocupación  es del 25% con 81 hectómetros cúbicos de los 341 que puede llegar a retener.
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