Los leoneses que han acudido este miércoles a rellenar el depósito de gasolina o diésel de su vehículo se habrán encontrado con la desagradable sorpresa de una importante subida de precios en los carburantes en cualquier estación de servicio.
Subidas que han rondado los 10 céntimos en la gasolina 95, los 3 en el diésel y hasta los 15 en el Gasóleo B y que se explican, esencialmente, por el regreso del IVA al 21% tras el final de la medida del Gobierno de reducirlo al 10% tomada tras desatarse la crisis en Irán y el estrecho de Ormuz en el mes de abril. A la vez, ha entrado en vigor la reducción del Impuesto sobre Hidrocarburos, si bien esa rebaja de hasta 15 céntimos por litro queda diluida con el aumento del IVA.
Así lo explica Adrián Díez, CEO de la empresa leonesa Agemes y experto en Impuestos Especiales con clientes en el sector de los hidrocarburos en toda España: "La subida se explica porque coinciden en el mismo día dos medidas opuestas, la bajada del Impuesto sobre Hidrocarburos y el regreso del IVA al 21%. Además, la rebaja anunciada de 15 céntimos se calcula frente al tipo ordinario y no frente al vigente hasta ayer (por el martes), es un matiz que el Gobierno no ha explicado con suficiente claridad y que provoca que el resultado final sea una subida, especialmente en la gasolina".
Cabe señalar que a quien sí beneficia este nuevo escenario es al profesional, es decir, a aquellos autónomos y empresas que pueden deducirse el IVA y al que sí afecta únicamente de la rebaja del impuesto especial, aunque a la hora de llenar el depósito y pagar en la gasolinera, el 'susto' será el mismo. Estos profesionales se beneficiarán de una rebaja real de cerca de 4 céntimos por litro en Gasolina 95, unos 10 en el Gasóleo A y amortiguará la subida en torno a los 2 céntimos en el Gasóleo B.
Un panorama que no es muy alentador para el consumidor particular en lo que queda de verano, una época donde es especialmente importante el precio del carburante debido al aumento de la demanda con los viajes vacacionales. Díez señala que la previsión es que "los carburantes no bajen de forma significativa durante el verano", explicando que si bien "el mercado internacional podría moderarse, las rebajas fiscales previstas para agosto y septiembre dificultan que esa reducción llegue al consumidor".