El joven marroquí que devolvió la barbería a Mansilla

Imad El Moula, de 23 años y natural de Casablanca, abre la única peluquería de caballeros de la villa y ofrece un servicio gratuito a domicilio para mayores y personas con discapacidad

27/06/2026
 Actualizado a 27/06/2026
Imad El Moula abre la única peluquería de caballeros de Mansilla de las Mulas | L.N.C.
Imad El Moula abre la única peluquería de caballeros de Mansilla de las Mulas | L.N.C.

Hubo un tiempo en el que casi cada pueblo tenía su barbería. Era un lugar donde se cortaba el pelo, se afeitaba la barba y, sobre todo, se hablaba de la vida. Con el paso de los años muchos de esos negocios fueron desapareciendo y los vecinos se acostumbraron a coger el coche para algo tan cotidiano como un corte de pelo. Eso era precisamente lo que ocurría en Mansilla de las Mulas, donde sí había peluquerías femeninas, pero ningún establecimiento especializado en caballeros. Desde esta semana esa situación ya forma parte del pasado.

En una de las calles más céntricas del municipio, justo enfrente del restaurante La Curiosa y en la calle Párroco José Álvarez, ha abierto sus puertas Barber Shop ML04, un negocio impulsado por un joven de apenas 23 años que representa una de esas historias de integración, esfuerzo y emprendimiento que ayudan a revitalizar el medio rural.

Su nombre es Imad El Moula. Nació en el distrito cuatro de Casablanca (Marruecos) y llegó a España hace nueve años. Durante mucho tiempo su vida profesional estuvo ligada a la hostelería. Trabajó como cocinero y también como camarero, hasta que decidió dar un giro radical a su futuro para dedicarse a una profesión que siempre le había llamado la atención: la peluquería masculina.

Tras formarse y adquirir experiencia, ha decidido dar el salto y abrir su propio negocio precisamente en Mansilla de las Mulas, convencido de que existía una necesidad real. Los vecinos ya no tendrán que desplazarse hasta León para un corte de pelo o un arreglo de barba, una comodidad que también beneficiará a numerosos habitantes de los pueblos del entorno.

El nombre del establecimiento tampoco es casual. ML04 hace referencia tanto a su apellido como al distrito cuatro de Casablanca en el que nació y creció, un guiño a sus raíces que ahora convive con un proyecto plenamente asentado en la provincia de León.

Pero si hay algo que diferencia esta barbería del resto no está en sus sillones de inspiración clásica, ni en la cuidada decoración del local, sino en una iniciativa solidaria que ha despertado la simpatía de quienes ya conocen el establecimiento.

Imad ofrece de manera completamente gratuita el servicio de peluquería a domicilio para personas mayores y con discapacidad que no puedan desplazarse hasta el local. Basta con llamar por teléfono para concertar una visita y será él mismo quien acuda a sus casas para cortarles el pelo o arreglarles la barba sin cobrar absolutamente nada.

La idea nació lejos de León, en una conversación familiar. Fue su padre quien le propuso reservar parte de su tiempo para ayudar a quienes tienen más dificultades para salir de casa. Imad no dudó en hacerlo realidad y convertir ese gesto en una de las señas de identidad de su negocio desde el primer día.

«Si puedo hacerles un favor y facilitarles las cosas, merece la pena», resume el joven peluquero, convencido de que el éxito de un negocio también se mide por el servicio que presta a la sociedad en la que se integra.

La apertura supone así una doble buena noticia. Para él, porque inicia una nueva etapa como empresario después de cambiar por completo de profesión. Y para Mansilla de las Mulas, que recupera un servicio muy demandado y gana un nuevo comercio en pleno centro de la localidad, contribuyendo a mantener viva la actividad de una villa que sigue luchando por conservar su tejido comercial.

Entre tijeras, maquinillas y afeitados clásicos, Barber Shop ML04 acaba de abrir sus puertas con la intención de convertirse en mucho más que una peluquería. Aspira a ser un lugar de encuentro para los vecinos y, al mismo tiempo, un pequeño ejemplo de cómo el emprendimiento y la solidaridad pueden ir de la mano. En un momento en el que tantos pueblos ven cerrar negocios, la historia de Imad El Moula demuestra que todavía hay jóvenes dispuestos a apostar por ellos.

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