Joaquín Alonso: "No es un libro de historia sino de pura etnografía"

Acaba de publicar ‘Rioseco de Tapia. Etnografía de un municipio leonés’, una obra que cuenta con los testimonios de vecinos que tiene aún fresco el recuerdo de lo que vivieron sus ancestros

Joaquín Revuelta
24/01/2017
 Actualizado a 18/09/2019
El etnógrafo leonés Joaquín Alonso.
El etnógrafo leonés Joaquín Alonso.
Rioseco de Tapia. Etnografía de un municipio leonés’ es la nueva publicación de Joaquín Alonso, una obra que le fue encomendada por la alcaldesa María Trinidad García Arias y que ha tardado algún tiempo en ver la luz. «La obra data de hace algunos años y de lo que se trataba era de hacer un libro sobre Rioseco de Tapia, de conocer cuál era la cultura tradicional, las formas de vida que había entonces. Para ello establecí un límite cronológico que empieza en el último tercio del siglo XIX y concluye en los años 70 del siglo pasado. Me pareció propicio hacerlo de esa manera porque los informantes podían tener todavía la memoria medianamente fresca de lo que vivieron sus abuelos o sus padres, más lo que ellos vivieron hasta el momento en que comenzó a mecanizarse el campo, en definitiva hasta la llegada del desarrollismo español», comenta el etnógrafo leonés, en cuyo trabajo de campo, desarrollado con anterioridad al año 2010, tuvo como colaborador de excepción al alguacil que había entonces,Manuel Díez Álvarez, «que me ayudó muchísimo porque a la propuesta que yo le hacía él tenía una respuesta inmediata y muy adecuada. La estrategia que utilizamos, aparte de hacer yo un cuestionario, fue reunir a determinados vecinos que pudiesen contar cosas que vivieron de primera mano. La experiencia fue muy positiva porque en estos casos suelen haber alborotos, se cruzan conversaciones, y sin embargo esta vez se pudo contrastar y verificar lo que ocurrió realmente o cómo se hacía una determinada costumbre».

El Auto de Espinosa es de las pocas representaciones medievales que aún quedan en León Joaquín Alonso quiere dejar claro que no estamos ante un libro de historia sino ante un libro «de pura etnografía». «En este caso se trataba de dejar constancia de esos modos de vida a través de gente que en su mayor parte los vivió», argumenta el autor, para quien este municipio integrado por Rioseco, Espinosa yTapia de la Ribera, como tantos pueblos en la provincia de León, vivió una despoblación y eso significó que aquellas costumbres y modos de vida se fueron abandonando.

Para el etnógrafo leonés la singularidad de este municipio estriba en un hecho que se puede reproducir y que es el Auto de losReyes de Espinosa de la Ribera. «Me parece muy importante porque es de las pocas representaciones de origen medieval que quedan en León, una celebración que se ha dejado de hacer y que sería muy conveniente recuperar.El problema es que para esas fechas hace falta gente joven y con ganas de recobrar esta tradición», señala Alonso, para quien el hecho de que sus pobladores trabajaran también en la minería significó un recurso económico a mayores de lo que podría producir el ganado que seguían criando más la agricultura. «También trabajaron en el pantano de Selga –sabían lo que era depender de una empresa– y en la repoblación de Camposagrado. Se buscaban la vida a base de bien. Todo esto evidentemente abre la mente y ante la situación que se planteó en el campo una vez que entramos en la Unión Europea la diáspora ha sido tremenda», señala el autor, que considera a la gente del campo «muy práctica y poseedora de una sabiduría que le da el tener que enfrentarse constantemente a esa realidad natural del medio que tiene».

Joaquín Alonso hace referencia al cancionero religioso que recoge en su publicación y que, asegura, «la mayoría de las veces nadie lo tiene en cuenta», como son las canciones de las procesiones y demás. «En muchos casos están musicadas, una tarea de la que se ha hecho cargo Luis Suárez Pérez. De todas aquellas que la música estaba ahí, que pudieron cantar, se hizo la transcripción musical. En otros casos conocían lo que era el canto, sabían la letra porque lo tenían apuntado en sus manuscritos pero no conocían la música porque lo habían heredado de tiempos atrás. Esta es una de las cosas novedosas del libro», comenta su autor, que insiste en que, al contrario que otras publicaciones, no ha querido mezclar la historia con la etnografía pues con este último apartado hay más que suficiente.

El libro cuenta con numerosas ilustraciones y en este sentido el autor quiere agradecer la colaboración del vecindario de los tres pueblos. También hay fotografías realizadas por la empresa Imagen Mas y otras con autoría del propio Alonso.
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