«Hartazgo e impotencia». Con esas dos palabras resume el responsable del sector apícola de Ucale-Coag, Nacho Rodríguez, la situación que atraviesan actualmente los apicultores leoneses tras varios años «catastróficos» que están poniendo en jaque a un sector que, asegura, «con la miseria de ayudas que nos dan no puede salir adelante».
Así lo explica este apicultor de la zona de Omaña, quien lamenta además el ataque de un oso a una de sus explotaciones este pasado martes en Carrizal de Luna, donde resultaron dañadas 24 colmenas. «Estamos viviendo una situación insostenible y las pocas migajas de ayudas que nos dan ni siquiera podemos cobrarlas», reprocha.
En este sentido, Rodríguez detalla que los incendios forestales del verano de 2025 supusieron un duro varapalo para muchos apicultores, que «con las ayudas recibidas no han podido hacer frente a la reconstrucción de sus colmenas porque son niñedades».
Sin embargo, critica que “si ya recibimos poco tras los daños provocados por los incendios, todo se agrava al ver que las otras dos líneas de subvenciones que tenemos, la Intervención Sectorial Apícola (ISA) y una PAC ruinosa que se redistribuye anualmente en función del número de colmenas –por la que suelen conceder unos 4.000 o 5.000 euros–, también presentan problemas para poder cobrarlas. Nos dicen que no se pueden compatibilizar unas con otras o que el número de colmenas declaradas al inicio no coincide con el final tras los daños sufridos».
«Tenemos casos de apicultores que lo han perdido todo en su explotación y encima la Declaración de la Renta les sale a pagar por haber cobrado las ayudas», afirma Rodríguez, que añade: «¿Sabes qué dice la Junta? Que no puede hacer nada».
El responsable del sector apícola de Ucale-Coag muestra su malestar porque, pese a las reuniones mantenidas con responsables del Gobierno de España y de la Junta de Castilla y León, «volvemos a reiterar los mismos problemas que teníamos hace cuatro años y ahora la situación es todavía peor». «Lo de los incendios, con los que nos hemos quedado sin nada y hemos percibido muy poco, ha sido sangrante», remarca, al tiempo que explica que «hay apicultores que, con las ayudas recibidas, todavía no han sido capaces de comprar material nuevo».
Al límite
Una situación «ruinosa e insostenible» que se agrava por la lucha para defender la miel autóctona frente a la de importación, que cada vez gana más presencia en los mercados, además de por los «cada vez más frecuentes» ataques de fauna salvaje. En su caso, Rodríguez asegura que «este año creo que ya he perdido el 10% de mi explotación por ataques, pero sé que con el oso tengo que aprender a convivir».
En este sentido, concluye que «lo que no se entiende es que desde las administraciones no se defienda un sector tan importante como el apícola con ayudas de verdad, en lugar de migajas y constantes problemas».
