Por su parte, el beneficio bruto de explotación (Ebitda) se situó en 9.349 millones de euros, un 27,7 por ciento más que en el ejercicio anterior. Los ingresos se situaron en 35.075,9 millones de euros, lo que supone un incremento del 12,2 por ciento respecto a 2017. El margen bruto también mejora, hasta alcanzar los 15.435,1 millones de euros, un 15,5 por ciento más que en el ejercicio anterior.
Iberdrola destacó que dicha mejora se produjo por el buen comportamiento de todos los negocios, cuyos resultados crecieron a doble dígito. Además, señala que el 78 por ciento de este importe procede de áreas reguladas o con contratos a largo plazo, en línea con el enfoque estratégico del grupo. También apuntó que la contribución de la expansión internacional, así como de la normalización de las condiciones operativas en España.
Estos motores de crecimiento han permitido más que compensar el impacto negativo de la evolución del tipo de cambio (-363 millones de euros) y los menores extraordinarios registrados en el ejercicio, en comparación con el año anterior.
Por ello, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, valoró estos resultados porque "ponen de manifiesto el éxito de un modelo sostenible y nos anima a seguir trabajando por la transición hacia una economía baja en carbono”. “La lucha contra el cambio climático es una oportunidad”, añadió.
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