Las ánimas volvieron a caminar este sábado por las calles de León camino del viejo cementerio a ritmo de horqueta y tambor. Lo hicieron acompañadas por los hermanos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y Ánimas del Santo Malvar, que volvió a cumplir con una tradición centenaria y llevó su particular procesión por el casco histórico de la capital leonesa.

La hermandad, fundada en el siglo XVII y con sede en la iglesia de Santa Marina, protagonizó un sobrio cortejo presidido por la imagen de la Piedad del siglo XVII. Una procesión alejada de los grandes desfiles de Semana Santa, cuyo principal propósito fue recordar y rezar por las almas de los difuntos.
El recorrido llevó a los cofrades hasta la calle Arco de Ánimas, en el entorno de San Marcelo, donde antiguamente se encontraba el cementerio de la hermandad. Allí volvió a cobrar sentido una tradición que se mantuvo hasta 1818 y que fue recuperada en 2022.

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